MADRID.— El expresidente español José María Aznar y 22 expresidentes latinoamericanos, incluido el dirigente opositor boliviano Carlos Mesa y los mexicanos Felipe Calderón Hinojosa y Vicente Fox Quesada, criticaron la sentencia de 10 años de cárcel impuesta a la expresidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, por los delitos de incumplimiento de deberes y resoluciones Contrarias a la Constitución Política del Estado y las leyes en el conocido como caso “Golpe de Estado II”.
“Se trata de una acusación inventada sobre un hecho que no existió. La expresidenta está detenida ilegalmente. Estando detenida se le abrió este proceso carente del mínimo fundamento”, alegaron los expresidentes en una declaración auspiciada por la conocida como Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), según un despacho de Europa Press que recoge “Sin Embargo”.
En particular, los expresidentes criticaron “el enorme daño que significa para las democracias en la región criminalizar la preservación del hilo constitucional” que consideran que defendió Jeanine Áñez tras la salida de Evo Morales del poder en 2019 y por ello instaron a la ONU, a la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la UE a “repudiar la intención de sentenciarla de forma arbitraria, abusiva, ilegal e inconstitucional”.
Los firmantes subrayan que el garante de la Constitución boliviana, el Tribunal Constitucional Plurinacional, reconoció públicamente la validez de la presidencia de Jeanine Áñez por sucesión constitucional porque “recibió a Áñez como Presidenta para inaugurar el Año Judicial y reconoció su mandato”.
Reconocimiento
Igualmente destacaron que la Asamblea Legislativa, incluido el partido Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales “reconocieron el carácter constitucional de la presidencia de Jeanine Áñez mediante sendas leyes”, una de ellas la convocatoria de elecciones que ganó el actual mandatario Luis Arce, también del MAS.
Precisamente los expresidentes de IDEA reprocharon a Arce porque “reniega de sus palabras de reconocimiento del carácter constitucional de su antecesora, pronunciadas cuando era candidato, cuestionando así su propia legitimidad”.— Sin embargo
