CIUDAD DEL VATICANO.— El papa Francisco recibió en audiencia ayer en la mañana a los participantes del Capítulo General de los Misioneros de África, conocidos como los Padres Blancos.
Al comenzar su discurso, lamentó de nuevo haber tenido que posponer su viaje al Congo y Sudán del Sur por motivos de salud: “A mi edad no es tan fácil ir a una misión”, dijo a los presentes.
A continuación, subrayó la importancia de la gratitud en su misión y explicó que “quien no sabe agradecer a Dios los dones que ha sembrado a lo largo del camino —aunque sea fatigoso y a veces doloroso— no tiene siquiera un alma esperanzada, abierta a las sorpresas de Dios y confiada en su providencia”.
“Una comunidad en la que sabemos decir gracias a Dios y a nuestros hermanos, y en la que nos ayudamos mutuamente a esperar en el Señor Resucitado es una comunidad que atrae y apoya a los que son llamados”, dijo.
En su mensaje a los misioneros, el Papa explicó el sentido de la misión como testimonio profético y defendió que “el apóstol de Jesucristo no es alguien que hace proselitismo, no es un gestor, no es un conferenciante erudito, no es un ‘mago’ de la informática; el apóstol es un testigo”.
“Esto es cierto siempre y en todas partes en la Iglesia, pero es especialmente cierto para aquellos que, como ustedes, a menudo son llamados a vivir la misión en contextos de primera evangelización o de prevalencia de la religión islámica”, dijo.
Francisco aseguró que este testimonio significa sobre todo oración y fraternidad que exige “un corazón abierto a Dios y un corazón abierto a nuestros hermanos y hermanas”.
“Recientemente, el testimonio de Charles de Foucauld fue propuesto a la veneración de la Iglesia universal: es otro carisma, ciertamente, pero tiene mucho que decirles también a ustedes, como a todos los cristianos de nuestro tiempo”, indicó el Pontífice.
“La Iglesia debe volver a este núcleo esencial, a esta sencillez irradiante, naturalmente no de manera uniforme, sino en la variedad de sus carismas, de sus ministerios y de sus instituciones; pero todo debe dejar traslucir este núcleo original, que se remonta a Pentecostés y a la primera comunidad, descrita en los Hechos de los Apóstoles”, añadió.— ACI Prensa
El Papa subrayó que “es la comunidad la que da testimonio profético” y que esta fraternidad solamente se puede lograr “contando con la ayuda del Espíritu Santo”.
“Esta pequeña comunidad suya —continuó el papa Francisco—, que vive de la oración y la fraternidad, está llamada a dialogar con el entorno en el que vive, con la gente, con la cultura local”.
“En estos contextos, donde a menudo, además de la pobreza, se experimenta la inseguridad y la precariedad, se les envía a experimentar la dulce alegría de evangelizar”, dijo por último el Papa Francisco.
