CIUDAD DE MÉXICO (EFE y El Universal).— La Unión Europea (UE) condenó ayer el asesinato del periodista mexicano Antonio de la Cruz, en el norteño estado de Tamaulipas, a la vez que expresó su preocupación por el grado de violencia e intimidación que enfrentan muchos comunicadores en México.

“Condenamos el asesinato del periodista Antonio de la Cruz, ocurrido el 29 de junio en Ciudad Victoria, Tamaulipas, así como el de su hija Cinthia de la Cruz, víctima del mismo ataque”, señaló un comunicado, al que se sumaron también Noruega y Suiza.

La UE, que dio sus condolencias a la familia de De la Cruz y deseó una pronta recuperación a su esposa, que resultó herida en el ataque, recordó que el periodista trabajaba desde hacía 15 años para el diario “Expreso” y cubría principalmente temas agrícolas y medioambientales, así como, eventualmente, casos de corrupción.

En este sentido, la nota europea subrayó que, a la espera de que se confirme el vínculo entre el asesinato y la labor del reportero, “su muerte ratifica una vez más el muy preocupante grado de violencia e intimidación que enfrentan muchos periodistas en México”.

Del mismo modo, mostró su inquietud por la falta de resultados en las investigaciones abiertas para esclarecer otros casos de asesinato de periodistas en México en años anteriores.

Por ello, la UE reiteró su llamado a las autoridades mexicanas, federales y estatales, para que desplieguen todos los esfuerzos posibles para proteger efectivamente a los periodistas y “puedan ejercer su labor sin tener que poner en riesgo sus vidas”.

Además, pidió que se lleven a cabo investigaciones expeditas y transparentes con el fin de identificar y juzgar a los responsables, para que no haya “zonas de silencio” en las cuales “ningún periodista se atreva a trabajar”.

Entornos favorables

Por último, urgió a las autoridades a generar entornos favorables para que los periodistas en México puedan ejercer su profesión libremente y sin amenazas, “garantizar su protección y evitar que el asesinato del señor De la Cruz y de su hija queden en la impunidad”.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha afrontado presión nacional e internacional este año por el aumento del número de asesinatos de periodistas. En lo que va de su sexenio, desde diciembre de 2018, han asesinado a 33 periodistas por su labor, según el conteo de la organización Artículo 19, y 12 en lo que va de 2022.

La asociación Reporteros Sin Fronteras (RSP) ha denunciado una violencia “inédita” contra la prensa en México, que se mantiene como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo.

Pero ante los señalamientos, el gobierno federal ha respondido con diversos argumentos para intentar des-lindarse de la responsabilidad de tomar medidas.

Ayer, en su habitual conferencia mañanera, y luego de que Fernando de Yarza, presidente de la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias (Wanifra, por sus siglas en inglés), calificara como “inadmisible” el número de periodistas asesinados en México, el presidente López Obrador aseguró que estas declaraciones “son parte de una campaña de desprestigio” en contra de su gobierno, pero que no hay que “rasgarse las vestiduras” por la situación.

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