CIUDAD DE MÉXICO (EL UNIVERSAL).— En México el crimen organizado se encuentra arraigado y genera un clima de violencia contra los periodistas que ha cobrado la vida de al menos 11 de ellos, con una constante de impunidad y sin que se pueda descartar en ningún caso vínculos políticos, resalta el más reciente reporte de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

El informe sobre el estado de la libertad de expresión en México será presentado durante la 78 Asamblea General de la SIP que se lleva al cabo en la capital de España.

El informe también señala las constantes descalificaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador a la prensa, así como la falta de cumplimiento en las investigaciones sobre crímenes contra periodistas.

El informe dice que la violencia contra los periodistas siguió siendo la norma en este período. Once periodistas fueron asesinados y, en todos los casos, los crímenes ocurrieron en el interior del país, donde el crimen organizado está arraigado.

“No se descartan, sin embargo, vínculos políticos en ninguno de los homicidios. La constante ante esta violencia sigue siendo la impunidad. Ningún caso fue resuelto y, aun cuando se supone que son investigaciones abiertas, ninguna autoridad ha confirmado la detención de los autores intelectuales ni materiales de estos crímenes”, apunta. “La reacción automática del gobierno nacional es lamentar el fallecimiento de los reporteros, prometer investigaciones serias y acusar a los medios de usar esos casos para hacer ‘amarillismo’ y denostar al gobierno con exageraciones”.

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