NUEVA YORK (EFE).— El magnate Elon Musk, desde ayer propietario único de Twitter, dio sus primeros pasos en esta nueva etapa en la red con dos movimientos más o menos esperados: el despido de su cúpula directiva y su salida de la Bolsa de Nueva York, además de una nueva política de moderación de contenidos.

Aunque no lo hizo público, unas horas antes de confirmar la compra, se supo que Musk comunicó a los cuatro directivos más importantes de la red que estaban despedidos, entre ellos el consejero delegado, Parag Agrawal, según publicaron medios estadounidenses.

Los otros tres ejecutivos despedidos fueron el jefe financiero de Twitter, Ned Segal; la máxima responsable legal y de políticas, Vijaya Gadde; y el abogado de la firma, Sean Edgett.

De acuerdo con los medios, por lo menos uno de los ejecutivos despedidos fue escoltado por personal de seguridad fuera de las oficinas centrales de Twitter en San Francisco, California.

Según el portal Marketwatch, solo el despido de Agrawal, Segal y Gadde le va a costar a Musk 204 millones de dólares, entre las acciones de la compañía que poseen y una cláusula que ellos habían previsto.

Cuando Musk tuiteó que “el pájaro ha sido liberado”, casi de inmediato le respondió la Comisión Europea: el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton, le recordó que “en Europa, el pájaro volará según nuestras normas de la UE”.

En concreto, Breton hizo referencia a la nueva ley comunitaria de servicios digitales, que regulará el contenido que se publica en internet y obligará a las grandes plataformas como Twitter, Google, Apple o Amazon a eliminar rápido la información ilegal, una vez tengan conocimiento de ella.

Además, impondrá que estas empresas sean más transparentes en el funcionamiento de los algoritmos que determinan lo que cada usuario ve en la red.

Sin hacer alusión a esta advertencia, Musk anunció en su propia cuenta de Twitter que creará un consejo de moderación de contenidos que se caracterizará por incluir “puntos de vista ampliamente diversos”.

“Mientras ese consejo no se reúna, no habrá mayores decisiones sobre contenidos ni restablecimientos de cuentas”, advirtió el magnate.

Con esa última frase, el empresario parece referirse a todos aquellos que han visto sus cuentas bloqueadas por violar las políticas de contenido de la red, mayormente por publicar mensajes de odio o escribir insultos en sus cuentas.

La cuenta más prominente de las bloqueadas ha sido la del expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021), bloqueado en Twitter y en otras redes sociales como Facebook tras el asalto al Capitolio en enero de 2021.

Salida de Wall Street

Otra de las decisiones de Musk en esta su primera jornada de dueño y señor de Twitter fue la de sacar a la compañía de la Bolsa de Nueva York, donde dejará de cotizar el próximo 8 de noviembre, según una notificación trasladada al regulador bursátil.

Desde el principio, el magnate dejó clara su intención de convertir a Twitter en una empresa no bursátil, privada, que a diferencia de las cotizadas tienen menores obligaciones de facilitar información sobre sus movimientos y su desempeño.

En la notificación hecha ayer se confirmó la fusión entre Twitter y X Holdings, el vehículo creado por Musk para ejecutar la operación y que será oficialmente el propietario de todos los títulos de la red social.

En cuanto a la capitalización de Twitter, el fundadot de Tesla y Space X dijo el jueves que aspiraba a hacer de la red una gran plataforma para la publicidad.

Los anuncios -escribió el jueves-, “si son bien entendidos, pueden entretener, complacer e informar” al usuario, explicándole por ejemplo que existe un tratamiento médico nuevo.

“Fundamentalmente -explicó- Twitter aspira a convertirse en la plataforma de publicidad más respetada del mundo que fortalecerá tus marcas y hará crecer tu empresa. Construyamos juntos algo extraordinario”.

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