La música y el baile los puso México en un festival en Texas. Las lágrimas, las flores y los rezos, peruanos y filipinos en sus coloridos cementerios. Guatemala contribuyó con un espectáculo de barriles gigantes —una tradición de más de un siglo— para “ahuyentar a los malos espíritus”. La Casa Blanca de Estados Unidos puso una ofrenda a familiares difuntos del personal.
Millones de personas celebraron ayer en el mundo católico el Día de Todos los Santos, tras dos años de restricciones por la pandemia.
En Fort Worth, Texas, bailarines con el rostro pintado de calavera participaron en una fiesta mexicana, al ritmo del mariachi, en Sundance Square, tras un desfile anual de Día de Muertos.
En Perú, las calles cercanas al cementerio Virgen de Lourdes estaban repletas de vendedores de flores, a tal extremo que el transporte se congestionó y cientos de miles de visitantes como decidieron ir a pie, como en una peregrinación.
“Es un calvario”, se quejó Carmen Rojas de 40 años y madre de un niño de tres, tras llegar agotada al mediodía por un camino lleno de polvo y tierra, hasta una zona que las autoridades locales destinaron para enterrar a los muertos por Covid, que sumaron más de 217,000 desde mediados de marzo de 2020 en todo el país.
Colocó flores amarillas en las tumbas contiguas de su padre Julio Rojas y su hermano del mismo nombre, que eran mecánicos de 68 y 36 años, respectivamente, fallecidos por Covid-19 en 2020 y 2021. “Se querían, mi padre le enseñó el oficio”, dijo la mujer mientras sacaba una botella de cerveza que bebió hasta la mitad y el resto lo echó sobre las tumbas.
En Guatemala, unos 20,000 turistas locales y extranjeros visitaron ayer Sumpango, en el este del país, para observar un espectáculo de barriletes gigantes.
“La tradición de los barriletes ahuyenta los malos espíritus, eso nos explicaron nuestros antepasados”, contó a EFE ayer Yesenia Alquijay, de 30 años, quien desde los 6 visita el cementerio de Sumpango, un poblado maya ubicado 50 kilómetros al oeste de la capital guatemalteca.— EFE/AP
