BRASILIA (EFE).— Los equipos del presidente Jair Bolsonaro y del mandatario electo Luiz Inácio Lula da Silva iniciaron ayer la transición de gobierno tras la victoria en las urnas del líder izquierdista y tres jornadas de protestas callejeras promovidas por la derecha.
“La transición ya empezó”, afirmó el vicepresidente electo, Geraldo Alckmin, encargado de coordinar el proceso de transición con el gobierno de Bolsonaro, quien admitió implícitamente su derrota el martes pasado, tras dos días de silencio, y aseguró que cumplirá la Constitución.
Alckmin se desplazó a Brasilia, donde mantuvo ayer una primera reunión en el Palacio presidencial de Planalto con el ministro de la Presidencia, Ciro Nogueira, quien es por su parte el responsable en el gobierno por el proceso de transición.
El vicepresidente electo consideró la primera toma de contacto como “bastante provechosa” y “muy objetiva”, y aclaró que el trabajo de transición tomará cuerpo a partir del lunes próximo.
También ayer, los bloqueos de los camioneros en Brasil disminuían después de un mensaje de Bolsonaro, quien pidió anteanoche a los manifestantes, por medio de un video, el respeto por el derecho de movilización de las personas.
El ministro de Justicia, Anderson Torres, publicó en su perfil de Twitter que en la mañana de ayer se registraban 158 bloqueos y que ese número “viene disminuyendo”.
La Policía Federal de Carreteras informó, por su parte, que 834 bloqueos, entre parciales y totales, fueron controlados en todo el país desde el comienzo de las manifestaciones en la noche del último domingo y que el número de estados afectados bajó de 15 para 12.
Las protestas se realizan contra la victoria del exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, quien el domingo derrotó a Bolsonaro en la segunda vuelta electoral y asumirá el Ejecutivo el 1 de enero de 2023.
