NUEVA YORK (AP/EFE).— Un emblema inconfundible de la Navidad arribó a Nueva York ayer, donde una grúa alzó la pícea de Noruega —árbol parecido al abeto común— de 25 metros de altura, sobre su lugar en el complejo “Rockefeller Center”.
El árbol de 14 toneladas será decorado con miles de luces multicolores y coronado con una estrella incrustada con millones de cristales.
El encendido de las luces se realizará el miércoles 30 próximo, en una ceremonia que, como cada año, será retransmitida en directo por televisión.
El árbol de unos 90 años fue talado y alzado sobre la plancha de un camión para el viaje de 320 kilómetros desde la localidad de Queensbury, Nueva York, donde fue cortado el jueves pasado, y desembarcó ayer en la Gran Manzana.
“Lo entregamos con la expectativa de que todos lo disfrutarán”, dijo Neil Lebowitz, cuya familia donó la pícea.
“Para mí, era nada más un árbol bonito”, dijo Lebowitz al diario “New York Post”. “Ahora es un árbol especial. Todo el mundo puede disfrutarlo”.
El árbol, cuyas ramas inferiores se extienden 15 metros, brillará con 50,000 luces multicolores y lo coronará una estrella de 400 kilos cubierta por 3 millones de cristales.
El árbol permanecerá en el lugar hasta pasado el Año Nuevo y luego será cortado en tablas y donado a “Habitat for Humanity”.
