ASTI (AP y EFE).— El papa Francisco honró ayer sus raíces del norte de Italia al celebrar una misa especial en la ciudad natal de su padre y alentar a las generaciones más jóvenes a no ser indiferentes ante los problemas que los rodean.
Miles de personas acudieron a saludar al Sumo Pontífice durante su inusual escapada personal de fin de semana a la provincia de Asti, cerca de Turín, y él devolvió el favor dando un largo paseo en el papamóvil por la ciudad.
El sábado, Francisco viajó al pequeño pueblo de Portacomaro, para visitar a sus primos y almorzar en casa de su prima Carla Ravezana, que acaba de cumplir 90 años. Giorgio, como le llama ella, es hijo de Mario Bergoglio, primo hermano de su madre Inés.
Antes del almuerzo, el Pontífice quiso hacer una parada en la iglesia de Portacomaro, donde acudía su familia y al final de la comida, visitó la residencia de ancianos que se encuentra justo en frente de la casa de su prima y se entretuvo charlando con algunos de los residentes.
El Papa también visitó por la tarde Tigliole, otro pequeño pueblo en la zona de Asti, donde vive otra familia de primos y otra de sus primas a las que está muy unida, Delia Gai.
“De estas tierras partió mi padre como inmigrante a Argentina, y a estas tierras, preciosas por los ricos frutos de la tierra y sobre todo por la laboriosidad autóctona de su gente, he vuelto ahora para reencontrarme y saborear mis raíces”, dijo al comienzo de su homilía.
El obispo de Asti, Marco Prastaro, le dijo a Francisco que siempre será bienvenido en casa y recordó que cuando fue elegido Pontífice en 2013, el Papa bromeó diciendo que sus compañeros cardenales fueron hasta los “confines de la Tierra” para encontrar un nuevo Papa.
“Hoy nos gustaría pensar que Asti, la tierra de las raíces de su familia, es el comienzo del mundo”, indicó Prastaro mientras el papa Francisco sonreía.
Francisco no ha regresado a su natal Buenos Aires desde que asumió su papado hace casi 10 años y rara vez habla de su familia, hermanos o infancia. La excepción es su frecuente referencia al importante papel que tuvo su abuela paterna, Rosa, en su crianza y en la transmisión de su fe católica.
Ayer, tras la misa y el rezo del ángelus que celebró en Asti, el Pontífice afirmó que hoy se necesitan jóvenes realmente transgresores, no conformistas y que no sean esclavos del móvil, sino que cambien el mundo.
Francisco recordó que ayer, fiesta dedicada a Cristo Rey, se celebró en las iglesias locales la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y que el tema, el mismo que el que será para la JMJ de Lisboa, prevista en agosto de 2023: “María se levantó y partió sin demora”.
Por ello invitó a los jóvenes a “levantarse y partir a no quedarse quietos pensando en uno mismo, desperdiciando la vida tras comodidades y últimas modas, sino mirar hacia lo alto, ponerse en camino, salir de los propios miedos para tender la mano a quien lo necesita”.
“Y hoy hacen falta jóvenes realmente transgresores, no conformistas, que no sean esclavos del móvil, sino que cambien el mundo como María, llevando Jesús a los demás, cuidando a los demás, construyendo comunidades fraternas con los demás, realizando sueños de paz”, añadió el Pontífice.
Francisco agradeció al final de esta celebración “la acogida entusiasta” que le ofrecieron en la tierra de sus antepasados y concluyó con unas frases en dialecto piamontés, que aseguran sabe, pues es cómo le hablaban sus abuelos.
