BUENOS AIRES (EFE).— Con la muerte de Hebe de Bonafini, presidenta de la asociación argentina Madres de Plaza de Mayo, a los 93 años de edad, desaparece uno de los rostros más conocidos en la lucha contra la última dictadura cívico-militar de Argentina (1976-1983) y una verdadera referencia internacional en la defensa de los derechos humanos.

Luchadora infatigable, siempre polémica en sus declaraciones y revolucionaria confesa, Hebe de Bonafini (1928-2022) falleció ayer en el Hospital Italiano de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, en donde llevaba varios días internada debido al agravamiento de sus enfermedades crónicas.

“Son momentos muy difíciles y de profunda tristeza y comprendemos el amor del pueblo por Hebe, pero en este momento como familia tenemos la necesidad de llorar a la Madre de Plaza de Mayo, a Hebe, en intimidad”, afirmó en un comunicado su hija Alejandra (1965), la única de sus tres hijos que permanece con vida.

Sus otros dos hijos, Jorge Omar (1950) y Raúl Alfredo (1953), desaparecieron durante los primeros compases de la dictadura, lo que llevó a Hebe de Bonafini y a otras decenas de madres a movilizarse hasta Buenos Aires en búsqueda de sus seres queridos.

Esas manifestaciones frente a la Casa Rosada derivaron en la creación, en 1977, de Madres de Plaza de Mayo, principal símbolo de la oposición a las autoridades cívico-militares y máximo exponente en la lucha por los derechos humanos en Argentina, que convirtió el pañuelo blanco de sus cabezas en un icono mundial.

Un pañuelo que volvió a ondear con fuerza ayer en la Plaza de Mayo, con cientos de personas que se reunieron para celebrar una “ronda” improvisada en memoria de Hebe de Bonafini.

La expresidenta (2007-2015) y actual vicepresidenta de Argentina, Cristina Fernández, fue la encargada de anunciar públicamente la muerte de Hebe de Bonafini, con quien siempre mantuvo una gran amistad, especialmente a partir de la reapertura de los juicios por lesa humanidad impulsada por su esposo, el fallecido Néstor Kirchner (2003-2007).

“Queridísima Hebe, Madre de Plaza de Mayo, símbolo mundial de la lucha por los derechos humanos, orgullo de la Argentina. Dios te llamó el día de la Soberanía Nacional… No debe ser casualidad. Simplemente gracias y hasta siempre”, manifestó la exmandataria en Twitter.

El gobierno del presidente Alberto Fernández decretó tres días de luto nacional por la muerte de Hebe de Bonafini, un “símbolo internacional” en la búsqueda de memoria, verdad y justicia por los treinta mil desaparecidos durante la época del terrorismo de Estado.

“Con la partida de Hebe de Bonafini perdimos una luchadora incansable”, aseveró el presidente, quien fue blanco recurrente de las críticas de Hebe de Bonafini en los últimos meses.

 

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