BRASILIA. — Un hombre armado con una pistola semiautomática y provisto de chaleco antibalas mató a dos docentes y otra persona e hirió a 11 el viernes tras irrumpir en dos escuelas en el sureste de Brasil, dijeron las autoridades.

Los tiroteos habrían sido ejecutados por un adolescente que ingresó a un centro educativo y posteriormente se desplazó a otro centro privado a cometer los crímenes.

Ambos ataques tuvieron lugar en una escuela pública con alumnos de escolaridad primaria y media y en una escuela privada que están ubicadas en la misma calle en la pequeña población de Aracruz, estado de Espirito Santo, informó la secretaría estatal de Seguridad Pública en un comunicado.

No se dio a conocer la identidad de la tercera víctima fatal ni se sabía si había estudiantes muertos o heridos. El autor de los disparos continuaba prófugo. 

Vídeo del tiroteo en una escuela de Brasil 

Las cámaras de seguridad filmaron al autor de los disparos con chaleco antibalas y pistola semiautomática, dijo el secretario de Seguridad Pública de Espirito Santo, Márcio Celante, en un video difundido por la oficina de prensa. 

Dos docentes murieron y nueve instructores resultaron heridos, precisó Celante. El hombre rompió una cerradura para entrar a la sala de maestros.

El hombre tenía la cara cubierta, lo que dificulta su identificación, dijo Celante. Añadió que la policía investiga si tuvo cómplices.
Los tiroteos en escuelas son inusuales en Brasil, pero su frecuencia ha aumentado en los últimos años.

La oficina de seguridad pública dijo en un comunicado que la policía y los trabajadores de rescate estaban atendiendo a los heridos mientras seguían buscando al atacante.

Un herido tuvo que ser trasladado en helicóptero a Serra, una ciudad más grande situada a unos 60 kilómetros al sur de Aracruz.

El gobernador de Espirito Santo, Renato Casagrande, expresó sus condolencias a los familiares de las víctimas y dijo que todas las fuerzas de seguridad locales habían participado en la investigación.

El presidente electo, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó el hecho como una “tragedia absurda”.