WASHINGTON (EFE, Xinhua y AP).— El presidente Joe Biden aprobó la declaración de emergencia para el estado de Nueva York, el más afectado por la tormenta invernal “Elliot”, para facilitar la ayuda federal necesaria para paliar sus efectos y atender a los afectados, informó la Casa Blanca en un comunicado.
Con esta declaración, el gobierno estadounidense aprueba la ayuda federal al gobierno estatal y los locales para hacer frente a las consecuencias de esta tormenta severa que ha causado la muerte de al menos medio centenar personas en todo el país, 27 de ellos en el noroeste del estado de Nueva York.
Biden declaró que “existe una emergencia” en el estado de Nueva York.
“La tormenta se está debilitando, pero aún no estamos fuera de peligro”, tuiteó ayer la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul. Y pidió a los demás “no arriesgarse, quedarse en casa, mantenerse alejados de las carreteras y mantenerse a salvo”.
El estado de Nueva York despachó el martes a las policías militar y estatal para mantener a la población alejada de las calles tapadas por la nieve en Buffalo, mientras las autoridades seguían contando las víctimas de la peor tormenta en azotar la región en por lo menos dos generaciones.
En medio de algunos indicios de progreso —se reabrieron las vías suburbanas y fue restaurado el servicio de emergencias— el administrador del condado Erie, Mark Poloncarz, advirtió que la policía estará en los puntos de entrada a Buffalo y en las principales intersecciones, a fin de velar por la prohibición de manejar en la segunda ciudad más grande del estado de Nueva York.
“Hay demasiada gente que está ignorando la prohibición”, declaró Poloncarz en conferencia de prensa.
El Servicio Meteorológico Nacional pronosticó que caerán hasta 5 centímetros (2 pulgadas) de nieve el martes en el condado Erie, que incluye a Buffalo y sus 275,000 habitantes.
El comisionado de servicios de emergencia del condado, Dan Neaverth Jr., dijo que las autoridades están preocupadas por la posibilidad de inundaciones a fines de semana, cuando se vaticina un aumento de las temperaturas y la nieve empezará a derretirse.
El resto de Estados Unidos seguía estremecido por la tormenta y se reportó de al menos otras 24 muertes en otras partes del país. Varias comunidades, desde Maine hasta el estado de Washington, seguían sin electricidad.
En la reserva de la tribu Rosebud Sioux, en Dakota del Sur, las autoridades anunciaron planes de usar tractores de nieve para llegar a los residentes, luego de haberles arrojado cajas de comida desde helicópteros y con camiones durante el fin semana.
En Buffalo, los muertos fueron hallados en sus autos, viviendas o bancos de nieve. Algunos murieron cuando despejaban nieve, otros debido a que los cuerpos de rescate no pudieron llegar a tiempo para atender crisis médicas.
Poloncarz catalogó la tormenta como “la peor en nuestras vidas”, incluso para una región donde las nevadas fuertes son comunes.
