GINEBRA (EFE).— La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció ayer una reducción en el tiempo recomendado de aislamiento para los pacientes con Covid-19, que baja así de 13 a 10 días para los que presenten síntomas y de 10 a 5 para los asintomáticos.
Además, en su nueva guía de la gestión clínica en la pandemia, la OMS sugiere el uso de “test” rápidos de antígenos a fin de reducir hasta en tres días el periodo de aislamiento, según presentó en rueda de prensa la responsable del programa de respuesta al Covid-19 de la OMS, Janet Diaz.
Los cambios se recomiendan tras analizar los resultados de 12 estudios con 2,799 pacientes en los que la reducción del aislamiento produjo un bajo aumento en casos graves que requiriesen hospitalización (del 2 por mil en pacientes asintomáticos y del 19 por mil en aquéllos que tuvieron síntomas).
“Se espera que la mayor parte de las personas prefieran periodos de aislamiento más cortos y que esto tenga positivos efectos económicos y sociales”, dijo la experta.
En el apartado de terapias recomendadas, el único cambio es la expansión del uso recomendado del medicamento antiviral nirmatrelvir-ritonavir (comercializado por Pfizer bajo el nombre de Paxlovid), cuyo uso desde ahora también se considera una opción para embarazadas o lactantes con Covid-19.
900 millones
En China, unas 900 millones de personas ya se contagiaron ya por el Covid, según un estudio de la Universidad de Pekín que recogió ayer el portal chino Economic Observer Network.
Según el estudio, hasta el 11 de enero un 64% de la población se había contagiado con el virus después de que el país desmantelara la política de “cero covid” y apostara por un control más laxo de la pandemia.
El estudio, recogido ayer por el portal Economic Observer Network, perteneciente al diario “Economic Observer”, indica que en la provincia de Gansu, en el oeste, se había contagiado el 91% de la población para esa fecha, seguida de las de Yunnan (suroeste), con un 84%, y la de Qinghai (oeste), con un 80%.
La investigación, dirigida por la académica Ma Jingjing, del Instituto de Investigación sobre el Desarrollo Nacional de la Universidad de Pekín, agrega que el pico de contagios se produjo el 20 de diciembre pasado, unos 13 días después de que las autoridades relajaran las restricciones que mantenían contra el Covid.
No obstante, otros expertos chinos creen que el pico de incidencia de casos de Covid en China continuará “hasta febrero o marzo”, tal y como vaticinó recientemente el exjefe de epidemiólogos del Centro de Control de Enfermedades de China Zeng Guang.
Según Zeng, el pico de casos graves de la enfermedad se alargará “durante todavía más tiempo”, y citó el ejemplo de Pekín, donde “la cresta de la ola de casos ya ha concluido, pero sigue activa la de cuadros graves”.
El exfuncionario expresó su preocupación por “la situación en las áreas rurales de China” y pidió “atención” para “implementar una estrategia de prevención” en ellas, al igual que han indicado las autoridades en las últimas semanas ante la cercanía del Año Nuevo Lunar, el período festivo en el que los chinos acostumbran a volver a sus lugares de origen.
Las fiestas caerán este año entre el 21 y el 27 de enero.
Pese a que expertos locales declararon que el pico de infecciones ya pasó en grandes ciudades y que populosas provincias como Henan (centro) calculan que la mayoría de sus poblaciones —en algunos casos, hasta el 90%— ya se contagió, otros lugares piden precaución por los millones de viajes que se producirán durante los festejos.
La rápida propagación del virus ha sembrado dudas sobre la fiabilidad de las cifras oficiales, que solo han informado de un puñado de fallecimientos recientes por la enfermedad pese a las numerosas escenas de alta presión hospitalaria.
El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, aseguró esta semana que China no está dando cifras completas de fallecidos por Covid-19 en el actual brote, lo que impide saber el verdadero alcance de la enfermedad incluso a nivel global.
El 8 de enero, el Covid dejó de ser gestionada en China como una enfermedad de categoría A —nivel de máximo peligro y para cuya contención se exigen las medidas más severas— para convertirse en una de categoría B, que contempla un control más laxo, marcando así en la práctica el fin de la política de “cero covid”, retirada por las autoridades después de que se produjesen protestas.
