LOS ÁNGELES (AP).— Una serie de ríos atmosféricos arroja lluvia y nieve en California desde fines de diciembre, cortando el suministro eléctrico a miles de usuarios, inundando carreteras, desatando flujos de escombros y causando deslizamientos de tierra.
Ya se produjeron al menos 19 muertes relacionadas con la tormenta, y un niño de 5 años sigue desaparecido después de ser arrastrado fuera del automóvil de su madre por las aguas de la inundación en el condado de San Luis Obispo.
La mitad de las muertes involucraron a automovilistas, y algunas se hubieran evitado si los conductores hubiesen prestado atención a las señales de cierre de carreteras, dijo Sean Duryee, comisionado interino de la Patrulla de Caminos de California, durante una sesión informativa de funcionarios estatales y federales anteayer.
En el condado de Santa Bárbara, donde un flujo masivo de escombros a través de la comunidad de Montecito mató a 23 personas el 9 de enero de 2018, se les dijo a los residentes que no se esperaban nuevos desalojos, pero que debían estar preparados.
Montecito y las áreas adyacentes recibieron la orden de desalojo más reciente el lunes pasado, el quinto aniversario de lo que se recuerda localmente como el “Flujo de escombros del 1/9”. Pero la comunidad encaramada en las faldas de las montañas costeras escapó de un daño grave.
