MIAMI, Florida (EFE).— El principal desafío de la agricultura en EE.UU. es la falta de mano de obra, advierte Sutton Rucks, quien posee y opera una explotación de vacas lecheras en el centro de Florida y desearía mayor flexibilidad en la concesión de visas para trabajadores extranjeros en ese sector.

“En los últimos dos años el gobierno (de EE.UU.) se está quedando atrás en lo que se refiere a abrir una vía para traer legalmente a este país mano de obra”, dijo Rucks en su granja Milking R Dairy, en Okeechobee, una de las zonas de producción lechera más importante de este estado sureño.

Los bisabuelos de Rucks emigraron a Florida en los años 20 del siglo pasado y ya son cinco generaciones de granjeros en su familia, contando con la hija de este empresario apasionado por su trabajo y empeñado en hacer su explotación cada vez más sustentable y “cuidar mejor a sus vacas”.

La granja cuenta con 1,500 vacas Holstein que producen 45,422 litros de leche al día y unos 30 empleados, la mayoría procedentes de América Latina.

Rucks bromea con los periodistas invitados a un recorrido por la explotación —situada en medio de verdes campos con filas de palmeras y es refugio para una variedad de aves como grullas y garzas— cuando dice que sus vacas aman la música latina, porque es la que se escucha en el centro de ordeña, al que las vacas con leche son llevadas dos veces al día.

Al lado de ese centro está ya en construcción otro rotatorio y con tecnología avanzada con capacidad para ordeñar a 54 vacas a la vez, lo que, según dice, acortará los tiempos y puede que también el número de trabajadores necesarios para esa tarea.

Rucks, que se hizo cargo de la explotación en 1986 y cada cinco años acomete un nuevo proyecto de innovación, dice que, después de que entre en funcionamiento el nuevo centro de ordeña, el siguiente paso será acometer el procesado de la leche en la misma granja y no en una planta fuera como ocurre actualmente.

Entre sus proyectos está también aprovechar el gas metano —producto del proceso digestivo de las vacas— para generar energía, algo que algunas otras granjas de la zona ya han iniciado. “En nuestra área hay una granja que ya instaló ese sistema y sus 4,000 vacas producen suficiente energía para abastecer entre 10,000 y 15,000 hogares”, dice.

En Milking R Dairy Farm las vacas que ya han tenido terneros y producen leche pasan la mayor parte del día echadas sobre un lecho de arena en unos enormes establos cubiertos, pero sin paredes.

Se levantan solo para comer un pienso hecho con pasto de la zona y otros ingredientes naturales, mientras unos enormes ventiladores se prenden automáticamente cuando la temperatura sube por encima de los 25 grados Celsius.

Los establos, como el resto de la granja, que puede ser visitada tres días a la semana, se destacan por su limpieza. Con agua reciclada se limpian varias veces al día los excrementos y la arena se renueva.

Rucks está orgulloso de que toda el agua que se utiliza es propia —de lluvia, estanques y pozos— y que hay “cero descargas” de agua al lago cercano. “Unas vacas limpias son unas vacas sanas”, puntualiza.

La granja produce leche y también helados cremosos que atraen a locales y visitantes, pero se plantean pronto elaborar otros productos.

“No importa cuánto se automatice una granja lechera, aun así se necesitan empleados dispuestos a hacer este trabajo duro y de muchas horas. No todas las personas están hechas para trabajar con animales”, señala a EFE Rucks.

 

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