LISBOA (EFE).— Una investigación sobre los abusos a menores en el seno de la Iglesia Católica en Portugal calcula que hay más de 4,800 víctimas de sacerdotes amparados por un silencio ahora roto por las denuncias y la elaboración de una lista de los abusadores en activo.

La comisión independiente que investigó durante un año los presuntos abusos validó 512 testimonios de víctimas, aunque admite que el “mínimo” supera las 4,815 y su coordinador, Pedro Strecht, reconoció ayer que “no es posible cuantificar el total de crímenes”, durante la presentación del informe final de su trabajo.

Del total de las denuncias recibidas, la comisión envió a la Justicia 25 casos porque la mayoría están prescritos, aunque la comisión prepara una lista con los abusadores todavía en activo que, apuntan, podría estar terminada en las próximas semanas y que no será pública sino enviada a la Fiscalía.

Presente en la presentación del informe, el obispo José Ornelas, presidente de la Conferencia Episcopal de Portugal (CEP), dijo: “Queremos que sea el inicio de un nuevo comienzo”.

“Es una situación dramática que vivimos, no es fácil superarla”, admitió el obispo de Leiria-Fátima, que quiso enviar una mensaje a las víctimas: “Por ellas hicimos esto también”.

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