Otra posible causa del actual calor histórico que investigan los científicos es una erupción submarina ocurrida el año pasado.
En 2022, el volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en el Pacífico Sur lanzó al aire más de 150 millones de toneladas de agua, que en forma de vapor es un gas de invernadero que atrapa el calor, según la investigadora Margot Clyne, que coordina simulaciones informáticas internacionales del impacto climático de la erupción.
El volcán también lanzó 500,000 toneladas métricas de dióxido de azufre a la alta atmósfera.
La cantidad de agua “es una locura total, absolutamente colosal”, dijo Holger Vomel, especialista en vapor de agua estratosférico en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica que publicó un trabajo sobre los efectos climáticos potenciales de la erupción. El vapor de agua llegó a un nivel demasiado alto en la atmósfera como para que se advierta ya su efecto, pero esto cambiaría más adelante, añadió.
Un par de estudios utilizan modelos informáticos para mostrar el efecto de calentamiento de tanto vapor de agua.
Según un estudio, aún no sometido a la revisión por sus pares que es imprescindible en la investigación científica, el calentamiento sería de entre 1.5 grados adicional en algunos lugares y un grado en otros.
Pero los científicos Paul Newman, de NASA, y Mark Schoeberl, dicen que en esos modelos falta un ingrediente crucial, el efecto de enfriamiento del azufre.
Las grandes erupciones volcánicas como la del monte Pinatubo en 1991 causan normalmente un enfriamiento de la Tierra con el azufre y otras partículas que reflejan la luz del sol.
Pero Hunga Tonga lanzó una cantidad inusitadamente alta de agua e inusitadamente baja de azufre.
Los estudios sobre Hunga Tonga no incorporaron el enfriamiento sulfúrico, que es un proceso difícil, dijeron Schoeberl y Newman.
Schoeberl, científico jefe de Science and Technology Corp. de Maryland, publicó un estudio que calcula un enfriamiento general leve, de 0.04 grados.
El conflicto entre las distintas simulaciones informáticas “no significa que la ciencia está equivocada”, dijo Clyne. “Solo significa que todavía no hemos llegado a un consenso. Todavía lo estamos averiguando”.
