Un cartel que dice “Israel quiere paz” en una protesta a favor del pueblo israelí en Frankfurt, Alemania. A la izquierda, un hombre huye con una niña y un bebé de un ataque israelí en un campo de refugiados de Gaza
Un cartel que dice “Israel quiere paz” en una protesta a favor del pueblo israelí en Frankfurt, Alemania. A la izquierda, un hombre huye con una niña y un bebé de un ataque israelí en un campo de refugiados de Gaza

DEIR AL-BALAH, Franja de Gaza (AP).— Los palestinos batallaban ayer para huir de las zonas de Gaza que eran impactadas por las fuerzas militares israelíes, al tiempo que hacían frente a una creciente crisis de agua y una escasez de medicamentos, previo a una anticipada ofensiva terrestre una semana después del sangriento ataque de Hamás contra Israel.

Israel renovó sus llamamientos en las redes sociales y en panfletos lanzados desde el aire para que los residentes de Gaza se trasladaran al sur, mientras Hamás instaba a la población a permanecer en sus hogares.

La ONU y los grupos de ayuda afirmaron que un éxodo tan rápido causaría un sufrimiento humano incalculable.

La directiva de desalojo abarca un área de 1.1 millones de habitantes, aproximadamente la mitad de la población del territorio.

El ejército israelí dijo que “cientos de miles” de palestinos ya habían hecho caso a la advertencia y se habían dirigido al sur.

Dio a los palestinos un plazo de seis horas que finalizó ayer por la tarde para viajar con seguridad dentro de Gaza por dos rutas principales.

Una semana después del ataque de Hamás, Israel seguía trabajando para determinar las víctimas.

Con la aprobación especial de los rabinos, los trabajadores de una base militar en el centro de Israel continuaron la agotadora tarea de identificar los cadáveres de los israelíes y extranjeros muertos, en su mayoría civiles.

Normalmente, el trabajo se interrumpe el sábado, el sabbat judío.

El primer ministro Benjamin Netanyahu visitó ayer Beeri y Kfar Aza, dos poblaciones fronterizas del sur donde combatientes de Hamas mataron a decenas de israelíes en su ataque inicial, para reunirse con soldados y recorrer las ruinas de las casas donde se produjeron las matanzas.

Netanyahu recibió críticas de que su gobierno no ha hecho lo suficiente para reunirse con los familiares de los asesinados.

En un discurso al país, anoche, el principal vocero militar israelí, contralmirante Daniel Hagari, acusó a Hamás de tratar de utilizar a civiles como escudos humanos y lanzó un nuevo llamamiento a los residentes de Gaza para que se desplazaran hacia el sur.

“Vamos a atacar la ciudad de Gaza muy ampliamente en breve”, dijo, sin dar una fecha para el ataque contra el territorio de 40 kilómetros de largo.

El ejército indicó que estaba preparando una ofensiva coordinada en Gaza con fuerzas aéreas, terrestres y navales.

Hamás se mantuvo desafiante. En un discurso televisado ayer, Ismail Haniyeh, funcionario de alto cargo de Hamás, afirmó que “todas las masacres” no doblegarán al pueblo palestino.

Mientras tanto, continuaron los ataques.

Hamás lanzó cohetes contra Israel y éste llevó al cabo ataques en Gaza.

Un ataque aéreo israelí cerca del campo de refugiados de Jabaliya, en el norte de Gaza, mató al menos a 27 personas e hirió a otras 80, informaron las autoridades sanitarias de Gaza.

La mayoría de las víctimas eran mujeres y niños, según las autoridades.

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