• Madelaine Brockway y Jacob LaGrone posan para la foto durante una recepción que ofrecieron días antes de su fastuosa boda en París
  • Madelaine Brockway, vestida de maría Antonieta, en su despedida de soltería. A la derecha, el cuarteto de violines
  • Cena que ofrecieron los novios en la Ópera Garnier en la víspera de la boda. Abajo, la escalera la Ópera engalanada de extravagantes arreglos florales durante el ensayo de la ceremonia

FRANCIA.— Madelaine Brockway, hija de un concesionario estadounidense de la Mercedes Benz, y Jacob LaGrone, un trabajador de la industria de la música country, tuvieron la boda de sus sueños… y de los sueños de muchas personas.

La pareja, que vive en Florida, se volvió viral tras protagonizar un enlace matrimonial en París que habría costado unos 59 millones de dólares, informó “Vanity Fair”.

Madelaine Brockway protagonizó hace unos días unas imágenes espectaculares en su despedida de soltería, que coincidió con Halloween, vistiéndose de Maria Antonieta, en el exclusivo resort Amangiri en el desierto de Utah, pero su boda en la capital del Sena superó toda expectativa.

La pareja llegó a la capital francesa unos días antes del enlace para comprobar que todo estaba perfecto para el gran día.

Cinco días antes, Madelaine recorría algunos de los lugares más turísticos de la ciudad, como la famosa Torre Eiffel, junto a sus amigas y su prometido.

Durante unas horas, la futura novia recorrió los salones del Palacio de Versalles, donde cuatro días después la pareja se dio el “sí, quiero”, y revisó cada detalle de la vajilla y decoración del palacio.

El padre de la novia, Bob Brockway, es el director ejecutivo y presidente de Ussery Automotive Group, y la madre, Paula Brockway, es la vicepresidenta de la sucursal de Mercedes Benz en Coral Gables en Florida.

Antes del gran día, la pareja, que comenzó a salir en 2020, quiso recibir por todo lo alto a sus invitados —que llegaron a París en aviones privados— y organizó una gran cena en Dior París y una gran fiesta preboda en la Ópera Garnier, uno de los edificios más característicos del IX Distrito de París que Napoleón III ordenó construir al arquitecto Charles Garnier, quien lo diseñó en Estilo Segundo Imperio o Napoleón III.

El salón Chagall, decorado en colores pastel, fue el lugar en el que los invitados y los novios disfrutaron de una noche para el recuerdo.

Las mesas estaban decoradas con manteles con flecos y copas de porcelana personalizadas; los invitados —quienes pudieron acceder a una lista de bodas para los regalos en la que había desde jaulas de cristal de 12,500 dólares hasta platos por 690 dólares— tuvieron postres de flores individuales y una exhibición de árboles de chocolate con frutas.

Por supuesto no faltó la ópera y contaron con dos sopranos durante la cena.

La novia lució un conjunto de vestido y abrigo blancos y bordado en dorado de Valentino.

El Palacio de Versalles

Para la boda, Madelaine y Jacob alquilaron el Palacio de Versalles, una antigua residencia real construida por el rey Luis XIV situada a unos 19 kilómetros al oeste de París, a fin de celebrar su amor junto a cientos de invitados.

Miles de flores blancas adornaron los espectaculares jardines del fastuoso palacio y dentro de la carpa instalada para la llegada de los invitados, lámparas de araña gigantes colgando del techo, enormes mesas para el banquete y un grupo de mujeres tocando el violín recibieron a los novios.

La novia lució un vestido blanco con falda de vuelo y escote bardot.

No faltó el baile nupcial, la tarta de varios pisos llena de flores en color blanco y un espectáculo de luces (al estilo del que preparó Íñigo Onieva como sorpresa para Tamara Falcó el día de su boda) que culminó con las iniciales de los recién casados entrelazadas en el cielo parisino.

La gran sorpresa llegó durante el baile cuando al escenario del salón salió para actuar Maroon 5, banda liderada por Adam Levine, que dejó a todos con la boca abierta.— Vanity Fair

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