MADRID.— El mayor premio del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad española, conocido como “El Gordo” y dotado en 400,000 euros cada décimo (7.479,856 de pesos mexicanos), fue el más tardío de la historia, pero estuvo muy repartido por todo el territorio nacional, donde se jugaban 2,590 millones de euros en total ($48,432 millones).
El 88,008 salió a las 13:16 horas locales en el Teatro Real de la capital española, donde a las 9 en punto empezaron a girar los bombos y se convirtió en el “Gordo” más tardío desde que hay registros, en 1993.
Entre los 185 millones de décimos emitidos se encontraban las ilusiones de los españoles, quienes podían desde recuperar los 20 euros ($374) que costaba una participación completa hasta ganar los 400,000 para los agraciados con el 88,008.
Tanto los participantes como los niños del madrileño colegio de San Ildefonso (que cada año cantan los números premiados) mantuvieron la respiración hasta los últimos minutos, en los que se concentraron varios premios altos, que finalmente fueron generosos con casi todas las provincias españolas.
Al final, el 88,008 llevó la alegría a muchos lugares de España, aunque sobre todo se celebró en Madrid y las ciudades andaluzas de Jaén y Écija (en el sur del país) donde fueron consignadas casi la mitad de las series del número.
Demasiado feo
La alegría no solo llegó a los premiados sino también a los vendedores, para quienes este sorteo es de los más especiales del año. Así, Rocío Arias, una vendedora novata que apenas lleva ofreciendo décimos desde septiembre, repartió unos 200 millones.
Vendió 50 series del “Gordo” y el premio para ella fue muy especial porque, según contó, en septiembre falleció su marido. “Llegó al cielo, rozó las puertas y nos trajo el Gordo”, comentó Rocío.
Ayer mismo vendó los últimos 22 números del 88,008, “alguno, incluso, lo compró casi a la hora del cierre”, después de que otros rechazaran el décimo “por ser demasiado feo”.
Rocío, de 50 años, era hasta hace tres meses ama de casa; hoy también, pero ahora maneja un negocio.
En concreto, el de la Administración 205 de Madrid, la misma que atendía su marido, Jorge Gutiérrez, hasta que un tumor cerebral se cruzó en su camino.
“Falleció y me tuve que poner al frente”, relata, emocionada, la mujer que ayer repartió 200 millones del Sorteo de Navidad.
Tuvieron que pasar más de 4 horas, la espera más larga de la historia, para que el tintineo del “Gordo” se escuchase en la tele de casa, en la radio del coche y en el engalanado salón del Teatro Real. Desde allí salió un festival de ochos (y de ceros) con más suspenso que nunca, y que a la postre terminó por salpicar a media España.
Ahora bien, lo gordo del “Gordo” se lo llevó la administración de la avenida de Monforte de Lemos, 119, la que nunca habría querido heredar Rocío, con 50 series del número más codiciado dispensadas frente al longevo centro comercial de La Vaguada, el patito feo que muchos no quisieron. Su felicidad no podía estar más justificada, y eso que a ella no le tocó.
Pasadas las 13 horas, Rocío estaba tranquila, quizás demasiado. “Pensaba que no me iba a tocar, pero cuando lo escuché por la tele, me empecé a poner nerviosa”, resume, convencida de que nada ocurre por casualidad: “Hombre, eso seguro, mi marido movió hilos desde el Cielo”.— EFE/El País
Ganadores Barrio
El 88,008, el patito feo que mucha gente no quería, “cayó en un barrio obrero”.
Vecinos habituales
Los décimos fueron a parar a vecinos, “habituales del lugar”, y a compradores de paso de la administración de Rocío Arias.
Restaurantes
También a dos restaurantes de Montecarmelo, que compraron varias series, y a la tienda de alimentación Risueño, a unas calles de la propia administración.
