ROMA (AP).— En su discurso a los embajadores acreditados ante la Santa Sede, en el que hizo un llamado a una prohibición universal a la “deplorable” práctica de la gestación subrogada, el papa Francisco citó una larga lista de males que afectan a la humanidad y crecientes violaciones del derecho humanitario internacional que los hacen posibles, como las crisis climática y migratoria y la producción “inmoral” de armas nucleares y convencionales.
Al abundar sobre su rechazo a la gestación subrogada, Francisco dijo que la vida del no nacido debe protegerse y no ser “suprimida ni convertida en un producto comercial”.
“Considero deplorable la práctica de la llamada maternidad subrogada, que ofende gravemente la dignidad de la mujer y del niño y se basa en la explotación de la situación de necesidad material de la madre”, afirmó.
El pontífice dijo que “un hijo es siempre un don y nunca el objeto de un contrato”, e instó a la comunidad internacional a prohibir universalmente esta práctica.
Francisco ha expresado antes la oposición de la Iglesia católica a lo que ha descrito como “úteros de alquiler” y algunos países prohíben esa práctica, como España e Italia. Al mismo tiempo, sin embargo, la doctrina oficial del Vaticano ha dejado claro que los padres homosexuales que recurren a la gestación subrogada pueden bautizar a sus hijos.
En su resumen sobre la situación geopolítica, mencionó en concreto a Rusia al señalar que “la guerra de gran escala librada por la Federación Rusa contra Ucrania” se ha estancado.
Fue una inusual ruptura de la costumbre del Papa a evitar responsabilizar directamente a Moscú por la invasión cuando expresa su solidaridad con Ucrania.
Francisco fue más neutral al lamentar la guerra de Israel en Gaza, y condenó el ataque de Hamás del 7 de octubre contra el sur de Israel y “cualquier forma de terrorismo y extremismo”. Al mismo tiempo, afirmó que el ataque provocó “una fuerte respuesta militar israelí” que ha dejado miles de muertos y creado una crisis humanitaria en Gaza.
En otros comentarios, el Papa pidió un “diálogo diplomático respetuoso” con el gobierno nicaragüense para resolver lo que describió como “una crisis que se prolonga”. La represión del gobierno sobre la Iglesia católica ha supuesto la detención de docenas de sacerdotes y obispos. El gobierno ha acusado a la Iglesia de fomentar las protestas populares en su contra, que considera como un intento de golpe de Estado.
Por otro lado, Francisco lamentó varias crisis humanitarias y de refugiados en África, sin dar nombres, condenó los golpes militares y elecciones en varios países africanos caracterizadas por “corrupción, intimidación y violencia”. Además, pidió que se reanuden lo antes posible las negociaciones nucleares con Irán a fin de “garantizar un futuro más seguro para todos”.
El Organismo Internacional de la Energía Atómica dijo el mes pasado que Irán había aumentado el ritmo al que produce uranio de categoría militar, tras una desaceleración previa.
Francisco afirmó que la “manufactura” de armas nucleares es tan inmoral como su posesión y empleo. El Papa ya ha cambiado la doctrina de la Iglesia para designar la posesión de armas nucleares como inadmisible, pero ayer incluyó la producción de esas armas como parte de sus críticas generales a la industria armamentística.
“Puede que no caigamos en la cuenta de que las víctimas civiles no son ‘daños colaterales’, son hombres y mujeres con nombres y apellidos que pierden la vida”, afirmó. “Son niños que quedan huérfanos y privados de un futuro”.
Pontífice Discurso
El Papa pide un mayor compromiso con el derecho humanitario y la población civil
Golpean a población civil
Actualmente no hay “una distinción entre los objetivos militares y civiles” y los conflictos “golpean indiscriminadamente a la población civil. Ucrania y Gaza son una prueba evidente de esto”, dijo.
“Crímenes de guerra”
“No olvidemos que las violaciones graves del derecho internacional humanitario son crímenes de guerra, y que no es suficiente con evidenciarlos, sino es necesario prevenirlos”, acotó, y volvió a apelar a una “política de desarme mundial” y al diálogo como “alma de la comunidad internacional”.
