Directivos de OpenAI despidieron y recontrataron a su consejero Sam Altman
Directivos de OpenAI despidieron y recontrataron a su consejero Sam Altman

WASHINGTON (EFE).— OpenAI, creadora de ChatGPT, anunció el viernes la reincorporación de su consejero delegado, Sam Altman, a la junta directiva de la que fue expulsado en noviembre del año pasado.

En un comunicado, OpenAI también anunció la incorporación a la junta de Sue Desmond-Hellmann, ex consejera delegada de la Fundación Bill y Melinda Gates; de Nicole Seligman, exdirectiva de Sony Entertainment; y de Fidji Simo, consejero delegado de Instacart.

Altman fue despedido en noviembre de la empresa al haber perdido la “confianza” de la junta directiva, un hecho que abrió un proceso turbulento en la empresa en la que la mayoría de los trabajadores amenazó con dimitir y en el que un bloque de accionistas —entre ellos Microsoft— presionó para su retorno en el puesto.

Días después de su despido, Altman volvió a ser nombrado consejero delegado de OpenAI pero no se le restituyó su puesto en la junta directiva.

Con su vuelta a la junta directiva de la firma da carpetazo a este capítulo.

Refutan demanda

OpenAI publicó una serie de correos electrónicos de Elon Musk para refutar la demanda que el multimillonario le puso a la compañía por vulnerar el acuerdo fundacional de la empresa emergente, al considerar que se ha antepuesto el lucro de la compañía al “beneficio de la humanidad” que siempre ha sido su misión.

Los creadores del ChatGPT publicaron correos electrónicos de Musk, uno de los fundadores de la firma, en los que señalaba que necesitaba recaudar una gran cantidad de dinero para financiar los recursos necesarios para impulsar sus ambiciones.

“Nos entristece que hayamos llegado a esto con alguien a quien admiramos profundamente: alguien que nos inspiró a apuntar más alto, luego nos dijo que fracasaríamos, creó un competidor y luego nos demandó cuando comenzamos a lograr avances significativos hacia la misión de OpenAI sin él”, anota la empresa en el documento publicado el martes por la noche.

En uno de estos correos, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, y su presidente, Greg Brockman, señalaban su plan de 2015 de recaudar 100 millones de dólares, a lo que Musk sugirió que recaudaran más, dando la cifra de 1.000 millones.

“Necesitamos optar por una cifra mucho mayor que 100 millones de dólares para evitar parecer desesperados”, dijo Musk en un correo electrónico, según OpenAI.

En otro correo electrónico, Musk dijo: “Ni siquiera recaudar varios cientos de millones será suficiente”.

En su demanda, Musk apunta que la estrecha relación entre Open AI y Microsoft ha socavado la misión original de la sociedad de crear una tecnológica de código abierto que no estuviera sujeta a las prioridades corporativas de una compañía.

“Mientras discutíamos (en 2017) sobre una estructura con fines de lucro para avanzar en la misión, Elon quería que nos fusionáramos con Tesla o quería el control total. Elon dejó OpenAI, diciendo que tenía que haber un competidor relevante para Google/DeepMind y que lo iba a hacer él mismo”, señala OpenAI en su comunicado.

La compañía emergente también señala que cuando Musk, que es uno de los hombres más ricos del mundo, decidió abandonar OpenAI, dijo que el éxito de la compañía sería cero y que crearía su propia IA dentro de Tesla.

El año pasado, el director ejecutivo de Tesla y dueño de la red social X lanzó xAI, una nueva compañía de inteligencia artificial cuyo propósito es “comprender la verdadera naturaleza del universo”.

Además de la demanda de Musk, desde que se popularizó ChatGPT, a finales de 2022, varios medios, escritores y artistas visuales demandaron a la compañía por no respetar sus derechos de autor.

De momento, OpenAI no está teniendo mayor problema para defenderse.

En el caso de The New York Times, que demandó a OpenAI y a su socio Microsoft en diciembre de 2023 por infringir sus derechos de autor al utilizar “millones de sus artículos” para entrenar a su IA, la empresa tecnológica pidió este mes al juez federal que desestime partes de la demanda al señalar que el tabloide “jaqueó” su IA para crear evidencias engañosas para el caso.

Por su parte, la actriz Sarah Silverman y un grupo de autores vieron desestimada una querella por infracción de derechos de autor que entablaron contra OpenAI al no lograr demostrar similitud entre la producción hecha por ChatGPT y los libros escritos por los querellantes.

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