LOGROÑO,- Un momento de la procesión del Vía Crucis penitencial de Nuestro Padre Jesús Cautivo a su llegada a la iglesia de San Bartolomé, donde le espera la virgen del Rosario, y que ha recorrido hoy lunes las calles del casco antiguo de Logroño. EFE/Raquel Manzanares

LOGROÑO.- Varios cientos de logroñeses cumplieron el Miércoles Santo con la tradicional veneración del Cristo del Santo Sepulcro, tras la limpieza de la imagen, en la concatedral de Santa María de la Redonda de la capital riojana, en un acto de gran solemnidad, fe y devoción.

En una capilla de Los Angeles, abarrotada y bajo un silencio sepulcral, tras sonar las 12 campanadas del mediodía, se abrió la urna donde durante todo el año se deposita la talla del Cristo y que solo sale de ella para este acto con el fin de ser limpiada.

Tres miembros de la Cofradía, pertenecientes a una misma familia, portaron a hombros, por primera vez, la imagen del Cristo yacente, desde el exterior de la urna hasta un pequeño altar colocado en la Capilla.

El 20 de marzo de 1694, el capitán Gabriel de Usain, quien ejercía de regidor perpetuo de Logroño, donó la urna y la talla, de finales del siglo XVII, a la Colegial Iglesia de Santa María de la Redonda.

Tras la oración del obispo de la Diócesis riojana, Santos Montaoya, se procedió al besapiés entre los presentes en la Capilla y, después, se abrieron sus puertas para las personas que aguardaban para cumplir con esta tradición, considerada una de las más arraigadas de la Semana Santa logroñesa, declarada de Interés Turístico Nacional.

Además de venerar al Cristo, varias personas aprovecharon para bendecir todo tipo de objetos, desde medallas, gafas, llaves o anillos, entre otros, y los pasaron sobre la talla, además de algunos bebés.

Una vez limpiada la talla con la tradicional agua de romero, el Cristo vuelve a su sepulcro a esperar a que comience la procesión a la que dio origen hace ya más de trescientos años, que es la del Santo.