USA3229. BOGOTÁ (COLOMBIA), 15/01/2026.- Fotografía de archivo del 21 de marzo de 2024 que muestra una computadora con la portada de ChatGPT, un programa de inteligencia artificial desarrollada por la empresa OpenAI. OpenAI anunció esta semana el ChatGPT Health, un apartado de la IA que aparecerá como una pestaña en el menú del 'chatbot y en el sistema operativo iOS, que ofrecerá a los usuarios entender los resultados de sus pruebas de salud, preparar visitas médicas, obtener consejos de dieta o ejercicio, comparar seguros según "patrones" de salud, entre otros. EFE/ Rayner Peña R. ARCHIVO

DAVOS, Suiza.— La confianza de los consejeros delegados de las mayores empresas del mundo en la evolución de sus ingresos en 2026 se ha desplomado a su nivel más bajo de los últimos cinco años, lastrada por el impacto de la inteligencia artificial (IA), los aranceles y el aumento de las ciberamenazas, según la encuesta presentada este lunes por PwC en el Foro de Davos.

La edición 29 de la Encuesta Mundial de PwC revela que solo tres de cada diez directivos —entre los 4,452 ejecutivos consultados en un centenar de países— se declara muy o extremadamente confiado en el crecimiento de sus ingresos durante los próximos doce meses, frente al 38% registrado en 2025 y el 56% de 2022.

Diversos factores explican este deterioro del ánimo empresarial, entre ellos los retornos desiguales de las inversiones en IA, el repunte de los riesgos geopolíticos y la creciente sofisticación de las ciberamenazas.

Durante la presentación del informe, el presidente de PwC, Mohamed Kande, subrayó que 2026 será un año “decisivo” para la inteligencia artificial, al advertir que un reducido grupo de compañías ya está obteniendo beneficios económicos relevantes, mientras que la mayoría sigue limitada a programas piloto y pruebas iniciales.

Esa brecha entre líderes y rezagados, añadió Kande, se ampliará si las empresas que van a la zaga no reaccionan con rapidez.

Los propios directivos admiten en la encuesta que las fuertes inversiones realizadas aún no se han traducido en retornos significativos, debido al acelerado cambio tecnológico, la incertidumbre geopolítica y la presión económica.

En comparación con sus pares internacionales, los ejecutivos españoles muestran un mayor grado de optimismo: el 38% confía en una mejora de los ingresos a lo largo del año, aunque la cifra se sitúa por debajo del 43% registrado en 2025. A tres años vista, la percepción es más favorable, ya que el 49% de los directivos a escala global y el 40 % de los españoles anticipa incrementos claros en sus ingresos.

La principal inquietud de los ejecutivos a nivel mundial es la velocidad del cambio tecnológico impulsado por la IA, un desafío que el 42% identifica como el más relevante.

Solo el 12% de los encuestados afirma haber logrado un impacto positivo de la IA en sus beneficios, ya sea mediante la reducción de costos o el aumento de los ingresos. Aunque un 33% asegura haber observado mejoras en ambos frentes, un 56% reconoce que todavía no percibe resultados tangibles.

Problema arancelario

Uno de cada cinco directivos, el 20%, admite que su empresa está altamente o extremadamente expuesta a pérdidas económicas significativas en los próximos doce meses como consecuencia de la imposición de aranceles, si bien existen diferencias marcadas según la región.

La preocupación por los ciberataques también va en aumento: un 31% de los ejecutivos los señala como una amenaza grave, frente al 24% de 2025 y el 21% de 2024, lo que explica que el 84% esté dispuesto a reforzar sus sistemas de seguridad.

Otras causas que han erosionado el optimismo son la volatilidad macroeconómica (31%), la disrupción tecnológica (24%) y los factores geopolíticos (23%), mientras que el temor a la inflación ha descendido ligeramente, del 27% al 25%. En este escenario, el 51% de los directivos prevé realizar inversiones en el próximo año, con Estados Unidos como principal destino para el 35% de los encuestados.

Reino Unido, Alemania y China figuran también entre los mercados preferidos, junto con India, mientras que España se mantiene dentro del grupo de los diez destinos más atractivos para la inversión.