WASHINGTON (EFE).— El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró que el objetivo último de la Administración de Donald Trump es lograr una “Venezuela democrática”, avisó que la transición llevará tiempo y abrió la puerta en el proceso a la opositora María Corina Machado.
El titular de relaciones exteriores estadounidense compareció ayer ante el Senado para detallar los planes del gobierno con Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro del pasado 3 de enero y, posteriormente, recibió a la premio Nobel de la Paz en el Departamento de Estado.
Transición sin plazo
Durante su intervención ante el Comité de Exteriores de la Cámara Alta, Rubio recalcó que las transiciones democráticas —poniendo como ejemplo la española— “llevan tiempo”, y dijo que ahora no puede dar “un plazo exacto” para los próximos pasos.
“Tenemos que haber avanzado mucho más, en tres, cuatro o cinco meses, para que la situación no sea la misma que hoy. Probablemente podré dar una mejor respuesta cuando finalmente tengamos gente sobre el terreno”, explicó.
Lo que sí espera que suceda pronto es la apertura de las respectivas embajadas, cerradas desde 2019, para normalizar las relaciones con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Maduro que asumió el poder tras la intervención.
La Administración de Trump sostiene mantiene un tutelaje sobre el gobierno de Delcy Rodríguez, que por ahora se está plegando a todas sus exigencias, aunque la presidenta encargada declaró esta semana que ya no aceptará más órdenes del exterior.
El secretario de Estado declaró que no está planeado ningún nuevo ataque militar sobre Venezuela, pero advirtió que Trump se reserva el uso de la fuerza si la presidenta Rodríguez se desvía del camino.
“Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención ni esperamos tener que tomar ninguna acción militar en Venezuela en ningún momento”, subrayó Rubio, quien horas antes envió al Senado una declaración escrita en la que no descartaba “el uso de la fuerza” para obligar a Caracas a cooperar.
Papel de María Corina
En esa transición, Rubio abrió la puerta al posible rol de la opositora, aunque recordó que “el control de las armas y las instituciones lo tiene el régimen”.
“Lo que intentamos desencadenar aquí es un proceso de estabilización, recuperación y transición hacia una situación en la que María Corina y otras personas puedan formar parte”, dijo Rubio ante los senadores.
Control del petróleo en Venezuela
Los trabajos inmediatos de la Administración de Trump en Venezuela, según declaró Rubio, pasan por la estabilización del país, pues se temió “una guerra civil” tras la captura de Maduro.
Para ello, explicó, se creó un “mecanismo temporal” por el que Venezuela puede vender al mercado internacional petróleo sancionado por Estados Unidos y así recibir ingresos que permitan al gobierno seguir operando.
Esos ingresos, depositados en una cuenta en Catar, país mediador de conflictos, están siendo “supervisados” por Estados Unidos para garantizar que “beneficien al pueblo venezolano y no al régimen anterior”, justificó Rubio; al ser cuestionado por un senador, aclaró que los fondos están en manos del gobierno de Venezuela, que “accedió” a la supervisión.
Desde el arresto de Maduro, Estados Unidos ha vendido crudo venezolano al mercado internacional por un valor de 500 millones de dólares, de los que ha entregado a Caracas 300 millones en la cuenta.


