CIUDAD DEL VATICANO (AP).— El papa León XIV enfrenta su primera gran crisis con los católicos tradicionalistas, después de que un grupo disidente apegado a la misa tradicional en latín anunciara planes para consagrar nuevos obispos sin consentimiento papal, lo que podría generar un cisma.
La Sociedad de San Pío X (SSPX), grupo que tiene sede en Suiza con escuelas, capillas y seminarios en todo el mundo, se ha opuesto durante cuatro décadas a las reformas modernizadoras del Concilio Vaticano II.
En 1988, el fundador del grupo, el arzobispo Marcel Lefebvre, consagró a cuatro obispos sin el consentimiento papal, argumentando que era necesario para la supervivencia de la tradición de la Iglesia. El Vaticano excomulgó rápidamente a Lefebvre y a los otros cuatro obispos, y el grupo hoy en día todavía no tiene estatus legal en la Iglesia Católica.
Pero en las décadas desde la ruptura, el grupo ha continuado creciendo.
Para el Vaticano, el consentimiento papal para la consagración de obispos es una doctrina fundamental, que garantiza la línea de sucesión apostólica desde la época de los apóstoles originales de Cristo. La consagración de obispos sin el consentimiento papal se considera una grave amenaza para la unidad de la Iglesia y una causa de cisma, ya que los obispos pueden ordenar nuevos sacerdotes. Según la ley de la Iglesia, una consagración sin el consentimiento papal conlleva una excomunión automática para la persona que la celebra y el supuesto nuevo obispo.
Fallida reconciliación
El Vaticano había intentado durante años reconciliarse con la SSPX, como se conoce al grupo, temiendo el crecimiento de una iglesia paralela.
Pero después de que uno de los obispos de la SSPX, Richard Williamson, negara el Holocausto públicamente en una entrevista televisiva en 2008, las tensiones se profundizaron, especialmente durante el pontificado de Francisco.
El papa Francisco revirtió una reforma de Benedicto que permitía una mayor celebración de la misa en latín, argumentando que se había convertido en una fuente de división en la Iglesia.
León ha reconocido las tensiones y ha buscado pacificar el debate, expresando una apertura al diálogo y permitiendo excepciones a las restricciones de Francisco.
Pero la SSPX declaró en un comunicado el lunes que no tenía más remedio que proceder con las consagraciones de nuevos obispos el uno de julio, para preservar el futuro de la sociedad.
El reverendo Davide Pagliarani, superior general de la SSPX, dijo que había escrito a León explicando la necesidad de nuevos obispos “para responder a los muchos fieles apegados a la tradición de la Iglesia”.
El portavoz del Vaticano, Matto Bruni, sugirió ayer que el Vaticano todavía estaba abierto a negociaciones para “evitar rupturas o soluciones unilaterales”.
