LA HABANA.— El presidente Miguel Díaz-Canel aseguró ayer que Cuba está en movimiento para conseguir cooperación externa e implementando planes para satisfacer la demanda de energía tras la advertencia de Donald Trump de aplicar aranceles a los países que envíen petróleo a la isla.
También reiteró que está dispuesto a mantener un diálogo con Estados Unidos, pero sin poner en juego la base del modelo socialista.
“Estamos claros que hay preocupaciones en la población por todo lo que ha ido pasando por la intensa campaña mediática de calumnia, odio”, dijo Díaz-Canel en comparecencia ante un grupo de medios nacionales.
La semana pasada Trump amenazó con imponer sanciones a países que envíen o vendan petróleo a Cuba, que depende de crudo importado, en un nuevo capítulo de presión tras la intervención estadounidense en Venezuela a comienzos de enero.

Cuba produce apenas el 40% del crudo que necesita y el resto lo obtiene de Venezuela, Rusia y México. Su Producto Interno Bruto cayó un 15% en años recientes.
Venezuela ha sido un aliado político y económico de la isla desde hace más de dos décadas, suministrándole bajo acuerdos petróleo, entre otras cosas.
Tras la captura de Nicolás Maduro, Trump cortó el suministro, acusó a Cuba de ser un Estado fallido, y le exigió negociar antes de que sea demasiado “tarde”.
Mientras tanto, los apagones que los cubanos sufrieron en los últimos tres años se agudizaron estas semanas, ocasionando toda clase de perjuicios a la vida cotidiana, desde el abastecimiento de agua hasta la cocción de alimentos. “El colapso está en la filosofía imperial, pero no en la mentalidad de los cubanos”, expresó Díaz-Canel, aunque reconoció que “hemos vivido tiempos difíciles”.
Aliados de Cuba

Tras la orden de Trump, varios países expresaron su rechazo, en especial México, Rusia y China. Las primeras dos naciones vendían petróleo a Cuba, pero se desconoce si continuarán haciéndolo, desafiando a Trump.
“Hemos sentido apoyo a nivel internacional, hay varias opiniones de voceros, de cancillerías, de líderes, de movimientos”, refirió Díaz-Canel, quien destacó que “detrás de esos discursos hay más cosas, cosas que no podemos explicar abiertamente porque el enemigo está en persecución de todas las luces, de todos los caminos que se le pueden abrir a Cuba, pero les puedo decir con todo sentido de responsabilidad que Cuba no está sola”.
También el jueves, el ministro chino de Asuntos Exteriores, Wang Yi, expresó su oposición a la “interferencia por parte de fuerzas extranjeras” en Cuba y prometió “seguir ofreciendo apoyo y asistencia dentro de sus capacidades” durante una reunión con su homólogo cubano, Bruno Rodríguez.
La visita de Rodríguez a Pekín forma parte de una gira con la que el gobierno cubano busca el apoyo de sus aliados, entre los que también figuran Rusia y Vietnam, ante el cerco energético de Estados Unidos.
Asismo, Díaz-Canel aseguró que hay planes para incrementar los parques solares —se instalaron 49 el año pasado— y la producción de electricidad a partir de gas, mientras se están colocando unos 5,000 kits fotovoltaicos en centros de salud o de urgencias, y otros 10,000 se entregan a trabajadores de áreas prioritarias, mientras se amplía el almacenamiento en previsión del petróleo que sí logre llegar.
No negociable
Díaz-Canel reiteró que Cuba está dispuesta a conversar con Estados Unidos más allá de los puntuales intercambios en materias como migración, drogas o medioambiente, pero dejó en claro que no está interesada en ofrecer un cambio de su modelo político socialista, la base de los ataques de Trump.
“¿Con qué condiciones? Sin presiones… en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia”, acotó.
Mientras, la Casa Blanca insistió ayer en que Estados Unidos y Cuba están en negociaciones, e instó a La Habana a realizar declaraciones “prudentes”.
“Como ya he reiterado, el presidente (Donald) Trump siempre tiene voluntad de apostar por la diplomacia, y creo que eso es algo que de hecho está teniendo lugar con el gobierno cubano”, explicó ayer la portavoz de Casa Blanca, Karoline Leavitt, en respuesta a las declaraciones de Díaz-Canel.
“Creo que, dado que el gobierno cubano está en sus últimas y que el país está a punto de colapsar, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos”, añadió la portavoz.
