NACIONES UNIDAS (EFE).— El secretario general adjunto de la ONU para Medio Oriente, Europa, las Américas, Asia y el Pacífico, Khaled Khiari, advirtió ayer ante el Consejo de Seguridad que la situación en los territorios palestinos ocupados continúa deteriorándose “de forma constante” en un momento en que la atención internacional “se ha desplazado” hacia otras crisis en Medio Oriente.
Durante una sesión dedicada a la situación regional, la ONU alertó que Gaza afronta una tregua cada vez más frágil, marcada por ataques israelíes y acciones armadas de Hamás y otros grupos, mientras siguen las negociaciones para consolidar el alto al fuego e implementar la segunda fase del plan respaldado por el Consejo.
Según datos citados por la ONU, desde el inicio de la tregua han sido asesinados en Gaza cerca de 800 palestinos, entre ellos más de 200 menores, además de siete trabajadores humanitarios, en bombardeos, fuego de artillería y disparos israelíes.
El Ejército israelí sostiene que sus operaciones están dirigidas contra combatientes e infraestructuras de Hamás.
La ONU subrayó además la grave crisis humanitaria en la Franja, donde aproximadamente 1.8 millones de personas (casi toda la población) permanecen desplazadas y dependen de ayuda exterior, en un contexto de “infraestructuras destruidas, restricciones de acceso y crecientes riesgos sanitarios”.
El organismo recordó que la reconstrucción de Gaza requerirá unos 71,400 millones de dólares durante la próxima década, según una evaluación conjunta con la Unión Europea y el Banco Mundial.
Solo en los primeros 18 meses serán necesarios 26,300 millones para restablecer servicios esenciales y reconstruir infraestructuras críticas.
Según el último recuento publicado por el Ministerio de Sanidad gazatí, ya son 818 los fallecidos por ataques israelíes desde que entró en vigor el alto al fuego en octubre de 2025 y 2,301 los heridos.
En un marco más amplio, desde el 7 de octubre de 2023, Sanidad sitúa en 72,594 los fallecidos por la ofensiva israelí y en 172,404 los heridos.
Situación de Cisjordania
Mientras, en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Este, la ONU denunció un aumento de la violencia de colonos israelíes, nuevos desplazamientos forzados y una aceleración de la expansión de asentamientos.
Khiari también alertó hoy sobre la crisis fiscal que atraviesa la Autoridad Palestina, agravada por nueve meses de retención de ingresos tributarios y una deuda pública superior a los 14,000 millones de dólares.
Con todo, el representante de la ONU reiteró que no existe otra alternativa en lugar de una solución política basada en el reconocimiento y pleno respeto a los dos Estados y llamó a redoblar los esfuerzos diplomáticos para lograr una paz duradera en la región.
Agua como castigo
En tanto, un nuevo informe publicado ayer de Médicos Sin Fronteras (MSF) titulado “El agua como arma: la destrucción y privación de agua y saneamiento por parte de Israel en Gaza”, denunció el agua como arma de castigo colectivo en Gaza.
“Israel ha destruido o dañado casi el 90% de la infraestructura de agua y saneamiento en Gaza, incluidas las plantas desalinizadoras, los pozos, las tuberías y los sistemas de alcantarillado”, informó MSF.
Según MSF, la “instrumentalización reiterada” del agua en Gaza por parte de Israel responde a “un patrón recurrente, sistemático y acumulativo”.
La responsable de emergencias de la organización para Palestina, Claire San Filippo, añadió que la destrucción de infraestructura hídrica en Gaza crea, junto al hacinamiento y al colapso del sistema sanitario local, un “perfecto caldo de cultivo para la propagación de enfermedades”.
El Cogat, el órgano militar israelí que administra los territorios palestinos ocupados, calificó el informe de “infundado” y “objetivamente incorrecto”. En una publicación de X, Cogat alegó que Israel permite el acceso a más de 70,000 metros cúbicos de agua al día en la Franja de Gaza.
