El presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, encabezan un mitin el 5 de septiembre de 2018, en Managua. El mandatario afirmó el domingo que ya no habría elecciones en Nicaragua
El presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, encabezan un mitin el 5 de septiembre de 2018, en Managua. El mandatario afirmó el domingo que ya no habría elecciones en Nicaragua

CIUDAD DE MÉXICO (AP).— El presidente Daniel Ortega manifestó que Nicaragua no celebrará elecciones en el corto plazo, una declaración que subraya sus empeños por prolongar su gobierno de casi 20 años y que frustra las esperanzas de la oposición de que pudiera atender sus exigencias de una votación democrática.

El anuncio canceló de facto los próximos comicios en el país, previstos originalmente para noviembre de 2027, luego de que en enero de 2025 el Congreso controlado por el gobierno votara ampliar un año el mandato presidencial de cinco años.

Ortega habló el domingo durante el aniversario de la Revolución Sandinista, la cual derrocó la dictadura de Anastasio Somoza en 1979 y lo llevó por primera vez al poder. Regresó a la presidencia en 2007, y desde entonces ha reescrito la Constitución, aplastado a la oposición política y consolidado su control sobre prácticamente todas las ramas del gobierno nicaragüense.

Aquí no volverá a haber elecciones”, declaró Ortega en un discurso en el que arremetió contra Washington, su adversario de larga data. “Aquí se acabó la historia de que los partidos puestos por los yanquis, puestos por los somocistas, volverán a llegar al gobierno”.

“Jamás, jamás, jamás”, expresó al referirse a cualquier elección futura.

Ortega nunció que van trabajar con la Asamblea Nacional, subordinada a la Presidencia, “y con las organizaciones correspondientes las leyes para que le pongan un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata que le den los yanquis, no podrán”.

Desde las protestas masivas de 2018, que derivaron en una sangrienta represión gubernamental que dejó cientos de muertos, Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, se han aferrado al poder.

Ortega se declaró ganador de las elecciones de 2021 —una votación que la comunidad internacional considera ilegítima— después de encarcelar a todos los candidatos que podrían haberlo derrotado. Estados Unidos no reconoce su presidencia.

Opositores y grupos defensores de los derechos humanos señalaron que el anuncio del domingo representa una intensificación de las maniobras, a medida que Ortega afianza aún más su control sobre Nicaragua.

El rostro de la dictadura

Juan Sebastián Chamorro, candidato en 2021 que estuvo preso hasta que fue enviado a Estados Unidos en 2023 junto con más de 200 presos políticos, dijo que el anuncio deja al descubierto el plan de larga data de Ortega de concentrar el poder en manos del Partido Sandinista.

“Es evidente que Ortega y Murillo temen la idea de que la más mínima apertura política pueda crear las condiciones para que se manifieste la disidencia y amenace su control del poder”, sostuvo Tiziano Breda, analista de Acled, monitor independiente de conflictos.

“En lugar de montar una elección amañada, han optado por eliminar por completo la competencia electoral”, añadió.

Danny Ramírez Ayérdiz, abogado nicaragüense y fundador del Centro Interamericano para la Asistencia Legal en Derechos Humanos, que investiga abusos del gobierno de Ortega y Murillo desde Argentina, dijo que el anuncio “termina evidenciando el rostro de una dictadura que ya sin ningún tipo de de pudor se enraizó al poder”.

De un vistazo

Presos sin seguimiento

Al menos 46 personas están encarceladas en Nicaragua por razones políticas, según el grupo Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas. Nicaragua niega tener presos políticos. Tras la captura de Nicolás Maduro, el gobierno nicaragüense anunció que liberaría a más presos, pero no le ha dado seguimiento.

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