El papa León XIV concluyó este domingo su visita a Uruguay con un mensaje dirigido a las familias y a la sociedad de un país donde la secularización ha reducido la presencia de la religión en la vida cotidiana.
Ante cerca de 50,000 personas reunidas en el santuario de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, en Florida, el Sumo Pontífice llamó a los uruguayos a mantener viva la fe, transmitirla a las nuevas generaciones y trabajar por la unidad y la paz.
Durante la misa, celebrada en el último día de su visita, el Papa reconoció especialmente el papel de las mujeres que han conservado las tradiciones religiosas en sus hogares, incluso cuando sus hijos y nietos se han alejado de la Iglesia.
También pidió a padres y abuelos que sean ejemplo para los jóvenes mediante sus acciones y su compromiso con los valores cristianos.

Al finalizar la celebración, León XIV agradeció la hospitalidad del pueblo uruguayo y destacó la generosidad con la que fue recibido durante los encuentros y actividades de estos días. Encomendó el futuro del país a la Virgen y pidió a Dios que bendiga a sus habitantes y los guíe «por sendas de unidad y de paz».
Papa León XIV llama a recuperar la fe en Uruguay
En su homilía, el Papa recordó la historia de la Virgen de los Treinta y Tres, patrona de Uruguay, y su relación con los orígenes de la nación sudamericana.
Señaló que en 1825, mientras un grupo de hombres luchaba por la libertad de esa tierra, acudió también a María para poner aquel comienzo bajo su protección.
“Aquel gesto nos recuerda que tampoco la historia de los pueblos se comprende del todo cuando se prescinde de Dios. Así, desde una de las horas fundacionales de la patria, Uruguay quedó íntimamente ligado a una Madre”.
Sin embargo, reconoció que desde entonces han cambiado las generaciones, las circunstancias y la relación de muchos uruguayos con la religión.
El contexto es el de una sociedad altamente secularizada, donde alrededor del 36% de la población se identifica como católica, mientras que un 29% se considera agnóstica o atea.
Ante esta realidad, León XIV destacó que muchas mujeres han sido fundamentales para mantener viva la fe dentro de las familias, al transmitirla a sus hijos y nietos, incluso cuando no encontraron comprensión o respaldo en sus propios hogares.
El Papa agradece a madres y abuelas
El Pontífice dedicó parte de su mensaje a las mujeres que enseñaron a rezar a sus hijos, los llevaron a misa y les hablaron de Dios, pero que ahora ven cómo algunos de ellos han dejado de practicar la religión.
Reconoció el dolor que puede ocasionar esa situación y las dudas que surgen entre quienes se preguntan si sus esfuerzos tuvieron algún resultado.

El papa León XIV celebra misa en la Catedral Basílica de Florida, Santuario Nacional de Nuestra Señora de los Treinta y Tres, en Uruguay
Para ilustrar su mensaje, recordó a Santa Mónica, madre de San Agustín, quien durante años rezó por la conversión de su hijo, pese a que parecía cada vez más alejado de Dios.
“Aunque sus seres queridos parezcan lejos de Dios, sigan poniéndolos ante Él”, exhortó.
También pidió a los padres y abuelos que transmitan la fe mediante el ejemplo, especialmente a los jóvenes, quienes necesitan ver en sus mayores una vida congruente con los valores que predican.
En ese sentido, mencionó la importancia de rezar, acercarse a los sacramentos, respetar a la pareja, pedir perdón y actuar con honradez, incluso cuando hacerlo implique sacrificios.
“Un hijo aprende mucho al ver que su padre puede arrodillarse delante de Dios sin sentirse menos hombre por ello”, afirmó.
León XIV pide a la Iglesia acercarse a las familias alejadas de Dios
El Papa también dirigió un mensaje a los integrantes de la Iglesia católica, a quienes pidió acompañar a las familias y apoyar a quienes atraviesan dificultades para conservar su fe.
Consideró que sacerdotes y comunidades deben ejercer su paternidad y maternidad espiritual con generosidad, escuchar a quienes tienen dudas y ayudar a quienes se han alejado a reencontrar el camino religioso.
El Sumo Pontífice insistió en que la Iglesia no debe limitarse a esperar el regreso de los fieles, sino salir a buscarlos y acercarse a sus hogares.
“No podemos esperar siempre a que quienes se han alejado regresen por sí solos. Uruguay: ¡hay que ponerse en camino! ¡Hay que entrar de nuevo en las casas, acercarse a las personas, escuchar sus preguntas y llevarles a Cristo!”, expresó.
León XIV entrega una rosa de oro a la Virgen de los Treinta y Tres
La misa coincidió con la festividad de la Virgen de los Treinta y Tres y con la peregrinación nacional que la Iglesia católica uruguaya organiza tradicionalmente el segundo domingo de noviembre.

Durante la celebración, León XIV entregó una rosa de oro a la imagen mariana, un gesto que los pontífices realizan en determinados santuarios dedicados a la Virgen.
La talla, de origen guaraní y del siglo XVIII, está vinculada con la historia de Uruguay desde 1825, cuando los protagonistas del proceso independentista y los integrantes de la Asamblea de la Florida acudieron a venerarla. La devoción popular terminó por darle el nombre de Virgen de los Treinta y Tres.
Al despedirse, el Papa agradeció la organización de los actos y la colaboración de las autoridades civiles y religiosas, las familias, las comunidades y los voluntarios.
“Me habían dicho que, aunque Uruguay es pequeño relativamente, su pueblo tiene un corazón generoso y es un pueblo capaz de cosas muy grandes, y esto ha quedado de manifiesto estos días”, señaló.
León XIV afirmó que durante su estancia los uruguayos compartieron la alegría de la fe en Cristo y los animó a continuar transmitiendo ese mensaje.
