MÉRIDA, Yucatán.— Después de breve dolencia y a la edad de 88 años, ayer se desligó de la vida en Mérida la conocida, gentil, apreciada y servicial publicista señora doña Irma Hernández Aguilar viuda de Pérez, quien durante más de 60 años dirigió la agencia de publicidad Pérez y Asociados.
Nacida en la capital yucateca el 27 de octubre de 1934, fue hija del matrimonio que formaron los señores José María Hernández Presuel y Carmen Aguilar Pereira.
En febrero de 1962 contrajo nupcias, en la iglesia de Santa Lucía, con el señor Luis Felipe Pérez y Rivero, de quien enviudó el 20 de diciembre de 1993. Tuvieron una hija, Amelia del Carmen Pérez Hernández de Escamilla.
El cuerpo fue velado en la funeraria Latinoamericana, donde a las 8:30 de la noche se ofició una misa de cuerpo presente. Posteriormente fue la incineración y las cenizas se depositarán, mañana lunes en horario por definir, en una cripta de la iglesia de la Virgen de la Paz, en Chuburná de Hidalgo.
Doña Irma, como era conocida, llegó a la dirección de la antigua agencia publicitaria en forma fortuita, por la muerte de su esposo.
Los antecedentes de la que fue su agencia están en los mismos cajones donde la historia guarda aspectos sobre el crecimiento de Mérida, su desarrollo económico, la transformación de sus costumbres y, en particular, la evolución de los medios de información.
La raíz de esa empresa está en la agencia “Peniche-Pérez”, que integraron Efraín Peniche Rendón y Eudaldo Pérez Alcalá, este último padre de quien fue esposo de doña Irma.
La empresa funcionó en los altos de una casona de la calle 58 entre 65 y 67, frente a lo que era Henequeneros de Yucatán, y luego se trasladó a la calle 60, cerca de la Primera Calle Nueva, en el piso superior de un edificio donde estuvo la relojería Alfonso García. Más tarde se mudó al edificio Plaza (en el costado norte de la Catedral) y, finalmente, al fraccionamiento San Nicolás del Norte, en Mérida.
El Diario le hizo amplias entrevistas con motivo de aniversarios de la agencia y doña Irma siempre destacó la honestidad como un elemento inseparable de los anuncios publicitarios.
Al fallecer, además de su hija, le sobreviven su hijo político José Gabriel Escamilla Pacheco, nietos Escamilla Pérez, bisnietos Miranda Escamilla, sobrinos Cervera Aguilar, Garrido Aguilar, Aguilar Moreno, Aguilar Novelo y González González, y demás familiares, quienes reciben las condolencias de las personas de su amistad, a las que asociamos cordialmente las nuestras.

