Después de prolongada dolencia y a la edad de 91 años, ayer se desligó de la vida en la Casa del Sacerdote de esta capital, donde residía, el estimado sacerdote Miguel Ángel Castillo Castillo, figura clave de la Iglesia católica en Yucatán durante varias décadas.
Nacido en Mérida el 13 de enero de 1932, fue hijo de la señora Anastasia Castillo Castillo, quien falleció al poco tiempo de su maternidad, y creció bajo los cuidados de la señora María Urcelay de Hijuelos, quien era su madrina.
Ingresó al Seminario de Mérida en septiembre de 1944, recibió el diaconado el 18 de septiembre de 1954 y el orden sacerdotal el 8 de diciembre del mismo año, de manos del arzobispo Fernando Ruiz Solórzano, en el convento de las Madres de la Cruz.
Este año hubiera cumplido 69 años de ordenación sacerdotal.
Entre sus múltiples servicios, fue asesor espiritual del Club Serra, que trabaja en favor de las vocaciones sacerdotales; párroco en las iglesias meridanas de San Francisco de Asís, Santiago Apóstol y Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, en Itzimná; asesor de Cursillos de Cristiandad, director espiritual del Seminario Conciliar, responsable del Secretariado de la Evangelización de Catequesis, asistente de la Acción Católica, asesor de la Legión de María, el Movimiento Familiar Cristiano, la Asociación de Scouts de México y del Movimiento Universitario.
En sus últimos años de servicio fue capellán de San Antonio de Padua, en San Antonio Cinta.
Anoche, en la Casa del Sacerdote, los obispos auxiliares Pedro Mena Díaz y Mario Medina Balam celebraron una misa de cuerpo presente. La velación continuó y hoy se hará lo propio a partir de las 9 horas en la sede parroquial de Itzimná, donde a las 11 de la mañana el obispo auxiliar Pedro Mena oficiará una misa.
Al concluir, el cuerpo será incinerado y las cenizas se depositarán en el Centro Comunitario de esa parroquia, en horario por confirmar.
Al padre Castillo le sobreviven integrantes de su familia Mendoza Hijuelos. A las muestras de condolencias que reciben familiares y hermanos sacerdotes, asociamos cordialmente las nuestras.
Misa y recuerdos del padre Castillo

Anoche en la Casa del Sacerdote se ofició una misa de cuerpo presente en sufragio del alma del sacerdote Miguel Ángel Castillo Castillo, quien falleció a los 91 años de edad.
Presidieron la misa los obispos auxiliares de Yucatán, Pedro Sergio Mena Díaz y Mario Medina Balam, quien expresó que pese a la fragilidad de salud del padre Miguel, él vivió en paz en los últimos meses y tenía la seguridad plena de tener una morada en el cielo.
Entre los asistentes a la misa estuvieron integrantes de la familia Mendoza Hijuelos, que era también la familia del sacerdote.

La salud del padre Miguel se había deteriorado en los últimos días, de manera que en las celebraciones eucarísticas se pedía por el apreciado sacerdote, quien entre sus últimas encomiendas fue rector de la iglesia de San Antonio de Padua de la colonia San Antonio Cinta.
La misa de sus 50 años de sacerdocio fue presidida por el arzobispo monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, en 2004, en Nuestra Señora del Líbano.
En aquella ocasión el entonces arzobispo le dijo al padre: “Dichoso porque has creído, has servido y has vivido por cincuenta años tu fidelidad sacerdotal. La belleza del don que recibiste ha sido un proceso de asimilación y gratitud que ha tenido que pasar por múltiples etapas y purificaciones y que te ha ido concediendo la posibilidad de valorar, profundizar y, como en esta ocasión, agradecer”.
Agregó monseñor Berlie: “Tu vida sacerdotal ha sido una respuesta de decisión, donación, oblación y gozo”.

Al padre Miguel Castillo, se recordó ayer, le decían que era el capellán estrella en todo México del Club Serra, ahora Apostolado Serra.
De 1954 a 1958, fue vicario de la parroquia de la Purísima Concepción y San José, en Progreso; de 1958 a 1961, titular de la parroquia meridana de San Francisco de Asís. Luego, durante una década, director espiritual del Seminario Conciliar. De 1971 a 1979, párroco de Santiago Apóstol y después de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Itzimná. Participó en el Consejo Presbiteral y Comisiones Diocesanas.
Mensaje
En un escrito, la madre Alma, quien fue la superiora de la Casa del Sacerdote los primeros cinco años desde que llegó el padre Castillo, escribió ayer los siguiente:
“El padre Miguel llegó a la Casa del Sacerdote en mayo de 2017. A pesar de que estaba delicado de salud se esforzó por recuperarse. Siempre se interesó en el bienestar de los otros padres, de las hermanas y de los que habían sido parroquianos.
“Siempre recordaba los años en el Seminario con mucho cariño, no solo cuando realizaba sus estudios, además, en el tiempo que era director espiritual.
“Nos compartía sus experiencias y deseaba conocer acerca de las misiones. Se interesó en los jóvenes, con quienes trabajó arduamente. Durante el tiempo vivido en la Casa del Sacerdote, el padre Miguel rezaba, escuchaba confesiones y aconsejaba a muchos de sus hijos espirituales.
“Tenía un gran aprecio por su sacerdocio y por la vida consagrada. Son muchas las cosas que se pueden hablar del padre”.— Claudia Sierra Medina









