Otorrinolaringología
Dr. Mario Alberto del Villar Cervera
Existen múltiples estudios que demuestran la fragilidad de la mucosa de la nariz y de los senos paranasales.
Entiéndase mucosa nasal y paranasal, como la membrana de recubrimiento del interior de nuestras fosas nasales y las cavidades que se conectan con ellas, llamados senos paranasales.
Precisamente, este término de “paranasal” denota una posición adyacente a la nariz y considérese un verdadero laberinto de espacios huecos que mantienen una configuración y funcionamiento muy particular en cada una de ellas.
Así, se conocen los famosos senos maxilares, tan reconocidos por las personas como las que más frecuentemente se inflaman cuando son víctimas de una sinusitis. Los frontales, quizá aún “más famosos”, en virtud de que quienes padecen una sinusitis o no, lo relacionan con “dolor en la frente”.
Cabe la aclaración de que “no todo dolor de cabeza es sinusitis, ni toda sinusitis implica un dolor de cabeza”. Entre esas cavidades, está el complejo laberinto que se llama “etmoides” y que es el que con mayor frecuencia se inflama cuando padecemos de un catarro común o un acceso agudo de rinitis alérgica (alergia en la nariz).
Por cierto, este laberinto, presenta unas cavidades posteriores que están muy en relación con otras llamadas “esfenoidales” (o senos esfenoides) y que por su posición en estrecha contigüidad con el piso del cerebro, pueden llegar a poner en peligro la vida de algún paciente con este tipo de inflamaciones e infecciones, incluso, una gripe; sin olvidar su vecindad también con las órbitas oculares, que pueden infectarse o dar formación de un absceso y volverse una situación realmente delicada.
Si hay cavidades, no puede dejar de haber conductos de drenaje y son estos, precisamente, los que al “tupirse” fomentan estancamiento de secreciones e infección.
Los pacientes o incluso los médicos (cuando no son especialistas), se olvidan de la importancia y trascendencia de estos hechos anatómicos y funcionales que pueden poner en riesgo la vida de una persona, si se afectan; más, cuando ésta ha decidido acudir a consultar o ser “orientada” en sitios donde no les resolverán su problema y de los que tanto abundan, donde lejos de ayudar, sólo enmascararán los síntomas.
