Con el paso de los años

Dado que los tumores son básicamente el resultado de la suma de mutaciones, la mayoría de investigaciones oncológicas se centran en la manera de contrarrestar el efecto de estas. Sin embargo, según un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Dundee, en Reino Unido, es posible que este rumbo no sea del todo correcto.

Como explica Thea Newman, director de esta investigación reseñada por el sitio “ABC Salud”, “prácticamente toda la investigación oncológica se basa en aumentar nuestro conocimiento sobre las mutaciones y en cómo abordarlas para, así, curar la enfermedad. En ningún caso dudamos del hecho de que las mutaciones provocan cáncer. Pero la cuestión es si estas mutaciones son responsables del rápido crecimiento de la incidencia del cáncer asociado a la edad dado que el envejecimiento también causa otros cambios profundos en el organismo”.

El trabajo

Los autores tomaron los historiales médicos de dos millones de personas con cáncer y edades entre los 18 y los 70 años y desarrollaron una fórmula matemática para calcular la incidencia esperable de más de 100 tipos de tumores en función del deterioro del sistema inmune asociado al envejecimiento.

Debe recordarse que una de las principales causas de este deterioro inmunitario es el ‘encogimiento’ del timo con el paso de los años.

De hecho, se estima que esta glándula en la que se producen los linfocitos T ya inicia su ‘involución’ a la edad de 1 año y que su volumen se ve reducido a la mitad cada 16 años. Un aspecto a tener en cuenta dado que, según los resultados del nuevo estudio, la probabilidad que tiene un tumor de ‘prosperar’ se encuentra directamente condicionada por la cantidad de linfocitos T circulantes.

Como refiere Sam Palmer, co-autor de la investigación, “la hipótesis de la inmunovigilancia dice que las células cancerígenas están emergiendo continuamente por todo el cuerpo pero que el sistema inmune las destruye antes de que se pueda establecer un nuevo tumor. Así, los linfocitos T se pasan la vida rastrando y matando estas células malignas. Pero si no son capaces de encontrarlas rápidamente o el sistema inmune es demasiado débil, entonces las células cancerígenas tendrán la oportunidad de proliferar”.

En definitiva, parece que el declive del sistema inmune juega un papel tan importante como las mutaciones en el desarrollo del cáncer.

Como refieren los autores, “para nuestro modelo, nos hemos imaginado una guerra entre los linfocitos T y las células cancerígenas, con estas últimas ganando si alcanzan cierto umbral de desarrollo. Y lo que hemos hecho es ir bajando este umbral con la edad, es decir, acorde con el declive en la producción de linfocitos T. Así, nuestra hipótesis, aun simple, es capaz de explicar muchos de los datos de la incidencia del cáncer”.

 

Extra Más datos

El objetivo del estudio fue evaluar si la mayor incidencia de cáncer en las personas mayores no es tanto el resultado de una acumulación de mutaciones como el deterioro de la actividad inmunitaria asociado a la edad.

Diferencia de género

Los resultados parecen explicar la razón para una diferencia de género en el riesgo de cáncer. En palabras de Luca Albergante, co-autor de la investigación, el aumento de la incidencia de cáncer asociado a la edad es menor en las mujeres, a pesar de que debería esperarse que fuera neutral. Pero el encogimiento del timo es más lento en las mujeres, por lo que podemos predecir una incidencia diferente asociada al sexo que, una vez más, muestra que nuestro modelo es más preciso que la teoría tradicional.

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