Apoya al derecho penal a la hora de investigar hechos

La genética, hematología y toxicología son elementos claves para la química forense pues a través de distintas herramientas permiten investigar una dinámica de hechos y encontrar una explicación a los crímenes o distintas situaciones relacionadas a la justicia.

Marcial Cua Ake, químico farmacéutico biológico y perito químico de la Fiscalía del Estado, explicó que la criminalística se trata de una ciencia auxiliar del derecho penal sumamente importante, ya que ayuda a la identificación de humanos, sustancias o fluidos biológicos en el lugar de los hechos.

Marcial Cua es también docente en la Universidad Mesoamericana de San Agustín (UMSA), donde enseña a sus alumnos la importancia de la química forense y cómo se relaciona con otras disciplinas para llegar a un resultado. “En la universidad, necesitamos personas que sean humanas, con sentido y carácter humanos para tener como bien común el bienestar en nuestro estado. Formamos criminalistas con mucha ética y profesionalismo”, enfatiza.

“Como peritos químicos lo que hacemos es buscar las sustancias químicas en el lugar de los hechos y posteriormente a través de una muestra hacer un tipo de comparación para indagar en los hechos”, explicó.

El perfil ideal

Aunque un criminalista puede ser un abogado o psicólogo, la persona más apta para desempeñar dicha labor es un licenciado en criminalística, pues con la carrera se obtiene conocimiento enfocado justo en la parte técnica y en los hechos. “Los estudiantes salen preparados en todo lo relacionado con la criminalística y con los conocimientos necesarios para proceder no solo elaborando los dictámenes sino exponiendo y defendiendo lo encontrado durante un juicio oral”, agregó.

Marcial Cua explicó que el trabajo del criminalista está muy bien regulado y se cuenta incluso con un protocolo nacional para la labor.

“Primero los criminalistas reciben el llamado y una vez formado el equipo de investigación, se trasladan al lugar de los hechos. El líder del equipo debe administrar el lugar y trazar una ruta de acceso, realizando una fijación de todos los indicios y no interfiriendo con ellos; posteriormente él mismo o el perito químico se encargan de localizar los indicios en un plano, describirlos y finalmente embalarlos para llevarse las pruebas y muestras pertinentes a un laboratorio”, añade.

“Puede ser que el químico o el mismo criminalista quien levante las muestras y se las lleve al laboratorio y debe darle una identificación a cualquier indicio involucrado en el hecho para posteriormente dar un dictamen sobre lo que hizo”, enfatiza sobre el procedimiento.

Otro aspecto sumamente importante es la hematología, que permite a través de la sangre poder ubicar a las personas en un lugar de intervención. “La sangre tiene fuerza, distancia y velocidad, por lo tanto con las manchas de sangre podemos saber qué tipo de dinámica se dio y complementar esa información con la genética para saber de quién es la sangre”. “Si no hay un gabinete de genética que nos pueda dar las pruebas la justicia prácticamente seria a ciegas o algo muy costoso porque tendría que hacerse en otro estado”, aclara.

Por último, la toxicología permite saber si una persona ingirió alguna sustancia tóxica ya sea drogas, alcohol o cualquier otra que produzca alguna alteración en el organismo o en el ambiente.— GLORIA MONTERO LEAL.

 

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