Otorrinolaringología
DR. MARIO ALBERTO DEL VILLAR CERVERA
Una infección del oído que se origina a temprana edad puede afectar a un paciente luego de un tiempo de estar “enmascarada”.
El oído se compone de tres partes: el externo, donde ocurren infecciones relacionadas con la entrada de agua contaminada; el medio, que es afectado cuando enferman las vías respiratorias, y el interno, donde reside el órgano de la audición y equilibrio, y que también puede ser afectado.
Refiriéndome el día de hoy específicamente al oído medio es importante decir que aquí pueden surgir enfermedades incluso antes del nacimiento. Esta sección consta de un espacio (la caja del tímpano), ocupada por los huesecillos (martillo, yunque y estribo) y ventilada por un conducto llamado Trompa de Eustaquio.
El atrapamiento de células embrionarias que no deberían estar allí, una malformación congénita, que el desarrollo del oído sea afectado por múltiples causas o simplemente que se afecte el desarrollo del cerebro -que es el que dota de las terminaciones nerviosas para el funcionamiento normal-, son ejemplos de los problemas que podría haber.
Problemas infecciosos
Desde el momento del nacimiento pueden ocurrir infecciones dentro del oído medio. La perforación del tímpano muy rara vez es la causa y, más bien, suele ser la consecuencia.
Ese espacio del oído medio, se encuentra tapizado por una delgadísima membrana que lo cubre en todo su interior y se extiende a los espacios que derivan precisamente de esta cavidad, tal como si lo hiciera una recámara grande conectada mediante varios pasillos a otras más pequeñas.
Esa membrana se puede inflamar y con ello, propiciar una infección. Por supuesto que la inflamación más severa, puede acontecer en los recónditos recovecos mencionados. Es por ello que una infección, antes y después del nacimiento o en la infancia temprana, puede quedar escondida y latente por años.
Un buen día, el problema sale a flote mediante una infección que bien puede causar dolor, perforación del tímpano y secreción de pus, pudiendo corresponder a lo que los otorrinos reconocemos como colesteatoma, ese tejido que quedó atrapado o que se metió por otros mecanismos a esos espacios más escondidos. Esto explica el por qué una infección del oído medio, puede simplemente salir aparentemente de la nada.
