El síndrome de la muerte súbita del lactante (SMSL), también conocido como muerte de cuna, es un padecimiento que actualmente es menos frecuente, pero que mantiene en vilo –especialmente- a las nuevas madres.

La muerte de cuna se produce cuando un bebé, en apariencia completamente sano, deja de respirar mientras duerme. Aunque existen varias teorías, realmente no se ha logrado confirmar qué produce este síndrome, aunque se ha podido identificar algunas características en común.
Por ejemplo, algunos expertos indican que el SMSL se presenta más en bebés prematuros y las víctimas, en su mayoría, han sido varones.
¿A los cuántos meses puede ocurrir una muerte de cuna?
Los bebés corren un mayor riesgo entre los dos y cuatro meses, y si bien algunos pediatras aseguran que a partir de los seis meses ya no existe este riesgo, otros sugieren que los bebés pueden ser víctimas de la muerte de cuna durante todo su primer año de vida.
Al tratarse de un padecimiento que se produce durante el sueño, éste no presenta signos de sufrimiento. También es falso que sea generada por vacunas como difteria, pertusis, tétanos u otras inmunizaciones.
¿Qué causa la muerte de cuna?
Aunque como se informó líneas arriba, este padecimiento aún mantiene a expertos en investigaciones, pero sí han podido identificar factores físicos relacionados con el síndrome de muerte infantil súbita que, según cita Mayo Clinic, son los siguientes:
- Defectos cerebrales. Algunos bebés nacen con problemas que los hacen más propensos a morir a causa del síndrome de muerte infantil súbita. En muchos de estos bebés, la sección del cerebro que controla la respiración y el despertar no se ha desarrollado lo suficiente como para funcionar correctamente.
- Bajo peso al nacer. El nacimiento prematuro o el haber sido parte de un parto múltiple incrementan las posibilidades de que el cerebro de un bebé no haya madurado por completo, por lo que tiene menos control sobre procesos automáticos, tales como la respiración y la frecuencia cardíaca.
- Infección respiratoria. Muchos bebés que murieron de síndrome de muerte infantil súbita habían tenido recientemente un resfriado, lo que podría contribuir a problemas respiratorios.
Aunque existen varios mitos detrás de este padecimiento, el Síndrome Infantil de Muerte Súbita (SIMS) no es una enfermedad evitable pero si es posible reducir el riesgo.
¿Cómo prevenir la muerte de cuna?
La Academia Estadounidense de Pediatría (AEP) recomienda las siguientes prácticas para reducir los riesgos relacionados con el sueño del bebé:
- Acuesta a tu bebé únicamente boca arriba para dormir (no es necesario cuando el bebé ya puede darse la vuelta por sí solo).
- Utiliza un colchón firme, sin almohadas, cobijas sueltas, peluches u objetos que puedan causar asfixia. Si bien los protectores de cuna son bonitos y se han vuelto una nueva tendencia, no son seguros.
- Tampoco son recomendables los soportes para cabeza y cuello, no existe evidencia de que sean seguros o beneficiosos.
- Evitar fumar, tomar o consumir drogas durante el embarazo y lactancia.
- Ofrecerle chupón (si lo acepta), al menos los primeros seis meses.
- Compartir habitación con el bebé, pero no la cama.

Es importante recordar que los lactantes humanos no evolucionaron para dormir en colchones suaves con colchoneta superior, por lo que es mejor tener una superficie plana. Lo anterior es una recomendación aportada por el programa “A dormir de espaldas”, de 1990, lanzada por la AEP.- Con información del libro “¡Todos a Dormir!” (Oceano, 2019) del doctor Craig Canapari.
El Instituto Nacional de Pediatría, del gobierno mexicano, señala que en países desarrollados el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) o muerte de cuna es la causa principal de fallecimiento infantil entre los 30 días y los 12 meses de vida. Existen recomendaciones sencillas y de bajo costo, que permiten disminuir su frecuencia hasta 50 por ciento.
En México, no obstante, se desconoce la frecuencia real del SMSL y no hay lineamientos para disminuir su riesgo.
Lee también: Dos bebés mueren en distintos municipios de Yucatán
