La terapia ayuda a desarrollar habilidades para gestionar el trastorno

El tratamiento a la bipolaridad, con apoyo grupal

Cuando los pacientes con trastorno bipolar experimentan manía, puede presentarse como períodos intensos de emoción, euforia, irritabilidad intensa con poca necesidad de sueño, aumento en la energía y actividad, y pensamientos y habla acelerados. También podría implicar cierta “idea de grandiosidad”, por ejemplo, creer que uno es famoso o que tiene “poderes especiales”.

La revisión, de la que informamos en la portada, se enfocó en 36 investigaciones en las que participaron adultos, y tres en las que participaron adolescentes, con un total combinado de casi 3,900 pacientes bipolares. La edad colectiva promedio era de 37 años, y las mujeres conformaron más o menos el 60% de los pacientes.

Antes del inicio de cada estudio, los participantes estuvieron tomando fármacos para su trastorno bipolar. A su vez, algunos fueron asignados al azar a mantenerse en su atención anterior (con respaldo y monitorización psiquiátricos). Pero otros fueron asignados al azar para participar en terapia individual, con familiares o grupal (sin la implicación de un familiar cercano).

En términos generales, las varias formas de terapia buscaban ayudar a los pacientes a desarrollar las habilidades para gestionar su trastorno, lo que incluyó cómo mantener patrones de sueño regulares y estabilizar su depresión o manía cuando surgían síntomas.

Todos los estudios rastrearon los historiales de los pacientes durante al menos un año, tomando nota de las recurrencias de manía y depresión, además de las tasas de abandono de la terapia.

El resultado es que a los pacientes les fue mejor cuando se expusieron a la terapia familiar o grupal junto con los medicamentos. También se encontró que los pacientes inscritos en la terapia familiar resultaron los más propensos a persistir con el tratamiento.

“Me sorprendió la importancia de incluir al sistema de respaldo, ya fuera familiares o pares que también sufrían de trastorno bipolar en un grupo, para el éxito del tratamiento de las personas con trastorno bipolar”, apuntó David Miklowitz, autor del estudio y profesor de Psiquiatría del Instituto de Neurociencias y Conducta Semel de la Facultad de Medicina David Geffen de la UCLA.

Timothy Sullivan, presidente de Psiquiatría y ciencias conductuales del Hospital de la Universidad de Staten Island se mostró de acuerdo en que la implicación de la familia podría ser clave para el éxito del tratamiento: “El trastorno bipolar no se cura tratando solo a la persona. Hay que abordar a la estructura de apoyo completa del paciente”.

“El trastorno bipolar no es una afección privada. No es una situación en que un paciente va al terapeuta a hablar sobre los sentimientos de tristeza o las relaciones, ni las dificultades que tienen con los compañeros de trabajo, y entonces intenta comprender su propia conducta”, detalló Sullivan.

Más bien, el trastorno bipolar afecta tanto al paciente como a su ambiente, “lo que significa a las personas que rodean al paciente”, apuntó Sullivan.

Implicar a la familia en el tratamiento “puede ayudar a ambas partes a comprender cómo se comprueban mutuamente”. Y a su vez “esto puede ayudar de forma significativa al paciente a gestionar mejor los síntomas”.

Esto no sugiere que la medicación no sea esencial, enfatizó Miklowitz.

Aun así, los resultados indican que la terapia “con la ayuda de los familiares o los amigos o aliados cercanos” es más eficaz para ayudar a los pacientes “a aprender a afrontar los cambios en el estado de ánimo y llegar a comprender cómo reconocer las ‘señales tempranas de advertencia’ de los episodios en ciernes”, agregó Miklowitz.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán