La capacidad que tienen los perros de detectar enfermedades es simplemente maravillosa, pues con tan solo olfatear a una persona pueden saber si tiene un padecimiento, y así se ha demostrado en las detecciones de SARS-Cov2 que se han hecho con canes, pero lo más sorprendente es que los animales reconocen también otras enfermedades respiratorias y hasta cáncer.
Las experiencias que han tenido en los últimos meses los entrenadores Jorge Muñoz Hernández y Sebastián Gómez Páez, de OBI K-19, un centro de biodetección de Hermosillo, Sonora, de OBI K-19, así lo comprueba.
Los dos manejadores están en Mérida junto a Mike y Sam, dos perros pastor alemán que fueron entrenados para detectar el SARS-Cov2 en centros de investigación como el Cinvestav y el “Hideyo Noguchi”, como informamos ayer.
Los entrenadores cuentan que como parte de los estudios que han realizado con estos canes para detectar el coronavirus, se han topado con situaciones sorprendentes. Una de estas historias es la de una mujer que un jueves participó en la prueba de biodetección, y el perro la refirió como enferma. Se le preguntó si tenía síntomas y dijo que no.
Al día siguiente, viernes, de nuevo pasó a la prueba y el perro otra vez se detuvo ante ella.
Molesta, la mujer comenzó a vociferar contra los perros, al considerar que estaban equivocados y que no servía el entrenamiento previo que recibieron, considerando una pérdida de tiempo el estudio, pues la mujer se había realizado pruebas de antígeno que salieron negativas.
El lunes siguiente la mujer no se presentó a trabajar, y se les informó que no asistió porque tenía Covid-19.
Los manejadores caninos explican que esto significa que los canes fueron capaces de detectar la enfermedad antes que se pudiera registrar en una prueba de antígenos, lo que demuestra la enorme capacidad de los perros para este trabajo.
Otra situación sorprendente la vivieron en una fábrica de alimentos en Ciudad de México, donde también tuvieron a los perros realizando biodetecciones.
Jorge Muñoz cuenta que uno de los perros se pegaba a una mujer, no se sentaba como lo hacen cuando detectan el SARS-Cov2, sino que solo se acercaba y la olfateaba insistentemente.
Así lo hizo varios días, lo cual les llamó la atención porque la mujer se hizo la prueba de Covid-19 y salió negativa, de modo que le sugirieron acudir al médico para ver si todo estaba bien con su salud. La visita médica y unos estudios arrojaron que la mujer tenía cáncer, y gracias a la actitud del perro entrenado pudo recibir atención pronta a la enfermedad que presentaba.
“No entrenamos a los perros para detectar cáncer, pero sorprendentemente lo hicieron”, expresa.
En cuanto a la detección específica de SARS-Cov2, el Dr. Víctor Vidal Martínez, profesor investigador del Cinvestav Mérida y encargado del proyecto de biodetección en el sitio, que se realiza con los canes Mike y Sam, como informamos ayer, precisa que se estima una eficacia del 80% en esta metodología de detección de personas enfermas de coronavirus por medio de perros.
Lo anterior se debe a que estos animales son capaces de reconocer otras enfermedades respiratorias que también elevan los compuestos orgánicos volátiles que detectan en una persona enferma de Covid-19, y por ello se confunden, por ejemplo, una rinitis, sinusitis o faringitis pueden confundir al can entrenado.
Pero cuando se utiliza más de un perro para la detección, la eficacia crece más.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
