NUEVA YORK (HealthDay News).— A la mayoría de las mujeres embarazadas les dicen que es seguro tomar una taza de café al día, porque no causa pérdidas del embarazo ni partos prematuros, pero nueva investigación sugiere un vínculo sorprendente: las futuras madres que consumen cafeína, incluso en pequeñas cantidades, podrían tener hijos más bajitos.

“La principal conclusión es que, incluso una exposición baja a la cafeína durante el embarazo se asocia con una estatura más baja en la niñez”, señala la autora principal, Jessica Gleason, investigadora del Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de Estados Unidos.

El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomienda que las mujeres embarazadas limiten el consumo de cafeína a menos de 200 miligramos al día. Esto equivale a dos tazas de café de unos 177 mililitros.

Todavía no se comprende del todo cómo, o incluso si, la cafeína afecta a la estatura, pero los investigadores tienen algunas teorías.

El metabolismo materno de la cafeína se ralentiza durante el embarazo. La cafeína y sus metabolitos cruzan la placenta, y el feto no puede metabolizar o descomponer la cafeína y sus metabolitos”, explica Gleason. “A medida que el embarazo progresa, esto significa que el feto puede exponerse a una cafeína acumulada”.

En estudios con animales, esto condujo a un cambio en los patrones normales de crecimiento. Además, un exceso de cafeína puede elevar la sensibilidad a la insulina en el feto, lo que tendría consecuencias duraderas para el crecimiento normal.

Tampoco se trata solo del café. “Nuestro estudio abarcó toda la cafeína, lo que incluyó a productos descafeinados y los alimentos que podrían contenerla”.

En la lista figuran chocolate, té, bebidas energéticas y refrescos. “Nuestros resultados finales se basan en cualquier exposición a la cafeína, no solo el café”, anota Gleason.

Cafeína y estatura

En el estudio, los investigadores analizaron las concentraciones de cafeína y su producto secundario, la paraxantina, en las muestras de sangre de 2,400 mujeres embarazadas en dos estudios. Observaron las correlaciones entre el consumo de cafeína de las madres embarazadas y la estatura, el peso, el índice de masa corporal (IMC) y el riesgo de obesidad de los niños. (El IMC toma en cuenta tanto el peso como la estatura).

Los hijos de las mujeres con un consumo bajo de cafeína durante el embarazo eran un poco más bajitos que sus pares nacidos de mujeres que no consumieron cafeína en el embarazo. Las brechas en la estatura se ampliaron entre los cuatro y los ocho años, muestra el trabajo.

Sus análisis tomaron en cuenta varios factores adicionales que podrían afectar al crecimiento infantil, como la estatura materna, el peso antes del embarazo y el estatus de tabaquismo.

Es posible que estos niños alcancen a los demás en términos de la estatura, dice Gleason. El nuevo trabajo no se diseñó para responder a esta pregunta, ya que a los niños no se les dio seguimiento más allá de los 8 años. Y los investigadores solo encontraron una asociación entre el consumo de cafeína y la estatura infantil, y no un vínculo causal.

“Sería importante explorar la asociación entre el consumo materno de cafeína y el crecimiento de los niños en un momento posterior de la niñez para ver si alcanzan a los demás, e, idealmente, darles seguimiento hasta principios de la veintena, cuando el crecimiento se ha estabilizado”, plantea Gleason.

Los hallazgos se publican en la revista “JAMA Network Open”.

 

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