GINEBRA (EFE).— La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que el contacto piel con piel entre los bebés prematuros y las personas cuidadoras se produzca “inmediatamente después del nacimiento” en los casos en que nazcan antes de la semana 37 de gestación o pesen menos de 2.5 kilos.

Esta directriz forma parte de las nuevas recomendaciones de la OMS para mejorar la atención de bebés prematuros y de bajo peso, y supone un cambio con respecto a los anteriores procedimientos habituales, que abogaban por incubadoras en la primera fase de vida de los bebés prematuros.
Las directrices también ofrecen recomendaciones para garantizar el apoyo emocional, económico y laboral a las familias de bebés que nacen muy pequeños o son prematuros.
Según Karen Edmond, responsable médica de la salud de los recién nacidos en la OMS, estos consejos podrían salvar al año a 700,000 bebés prematuros en el mundo, la mitad de los que nacen.
Advierten de un ”Covid-19 de niños’
Por otro lado, un estudio del consorcio internacional Resceu difundido ayer en España revela que uno de cada 56 recién nacidos sanos que se infecta con el virus respiratorio sincitial (VRS) tiene que ingresar al hospital.
Los autores del trabajo consideran esta enfermedad como “el verdadero Covid-19 de los niños”.
El estudio siguió a más de 9,000 recién nacidos sanos durante al menos un año y vigiló específicamente qué sucedía con este virus.
Con la participación de cinco países, el trabajo muestra que uno de cada 56 recién nacidos sanos que se infecta con el VRS acaba en el hospital. “Son datos que ratifican la enorme carga de enfermedad y sufrimiento que el VRS supone para los niños”, señalan Federico Martinón y Antonio Salas, del Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS).
Martinón remarca que “en entornos más desfavorecidos la cosa todavía es peor, y de hecho ahí se produce la mayoría de los 60,000 fallecimientos que cada año causa el VRS en lactantes”.
El VRS es la principal causa mundial de infecciones agudas de las vías respiratorias bajas en niños pequeños y se asocia con alta morbilidad y mortalidad.
Cada año el VRS causa 34 millones de nuevos episodios de infección pulmonar en niños en todo el mundo y 3.2 millones de ingresos hospitalarios. “El VRS es el enemigo número uno de los lactantes”, agrega Martiñón.
En el Hospital Clínico de Santiago se trabaja en el desarrollo de una docena de soluciones, entre antivirales, anticuerpos monoclonales y vacunas para la mujer embarazada, el lactante y las personas de edad avanzada.
“La reciente aprobación por la agencia europea del medicamento de un anticuerpo monoclonal para prevención del VRS en todos los lactantes, y la inminente llegada de vacunas para la mujer embarazada con el mismo objetivo marca un antes y un después, una revolución necesaria para poner fin a la infección más temida en nuestros lactantes”.
