NUEVA YORK.— Algo, o más bien alguien, quizá esté evitando que las mamás tengan una rutina de ejercicio regular: sus hijos.
Una investigación reciente de las universidades de Cambridge y Southampton, en Reino Unido, sugiere que menos de la mitad de las mamás cumplía los niveles de actividad recomendados, cifra que era incluso más baja si los hijos eran más pequeños o si tenían más de uno, informa HealthDay News.
“Quizá no resulte inesperado que las madres que tienen hijos pequeños o varios hijos hagan menos actividad física intensa, pero éste es el primer estudio que ha cuantificado el significado de esta reducción”, dice su autor Keith Godfrey, profesor de Epidemiología y Desarrollo Humano del Centro de Epidemiología del Curso Vital del Consejo de Investigación Médica (MRC), en Southampton.
“Los planificadores de los gobiernos locales y los proveedores de centros de ocio deben hacer más por respaldar la participación de las madres en la actividad física”, señala.
En el estudio, el equipo científico analizó los datos de 848 personas que participaron en la Encuesta de Mujeres de Southampton.
Las mujeres tenían entre 20 y 34 años de edad, y fueron reclutadas entre 1998 y 2002. Los investigadores les dieron seguimiento a lo largo de los años.
Las mujeres con hijos, con menos actividad física
El estudio encontró que las mujeres con hijos en edad escolar realizaban un promedio de 26 minutos de actividad física diaria entre moderada y vigorosa. Las madres con hijos de hasta 4 años hacían un promedio de 8 minutos al día.
Tener un segundo hijo, o más, alteró el promedio de las madres con hijos en edad escolar, que hacían unos 21 minutos de ejercicio al día.
Las mamás con múltiples hijos menores de cinco años no se correspondían con el patrón, ya que hacían más actividad de intensidad leve que las que tenían hijos en edad escolar, hallaron los investigadores.
“Cuando alguien tiene hijos pequeños, las responsabilidades de la paternidad pueden ser muy absorbentes, y con frecuencia es difícil encontrar el tiempo de ser activo más allá del tiempo que se pasa cuidando a los hijos. Por tanto, con frecuencia el ejercicio es una de las primeras cosas que se descuidan, y la mayor parte de la actividad física que las mamás logran hacer parece ser de una intensidad más baja”, señala la doctora Kathryn Hesketh, de la unidad de epidemiología del Consejo de Investigación Médica (MRC) en Cambridge.
Las madres sí tienen más actividad física cuando sus hijos van a la escuela.
“Hay varios motivos posibles, entre ellos más oportunidades para participar en actividades de mayor intensidad con los niños, volver a los desplazamientos activos, o sentirse más cómoda disponiendo de tiempo para estar activa sola”, sugiere Hesketh.
Ejercicio físico y maternidad
Rachel Simpson, estudiante doctoral de la unidad de epidemiología del MRC, apunta que, aunque las exigencias de ser madre podrían dificultar que se encuentre el tiempo adicional, hacer actividad física tiene unos claros beneficios, tanto a corto como a largo plazo, sobre todo cuando aumenta la frecuencia cardíaca.
“Debemos pensar en formas de no solo animar a las madres, sino también de facilitar todo lo posible que las madres ocupadas, sobre todo las que tienen hijos más pequeños, aumenten la cantidad de actividad física de intensidad más alta que hacen”, añade Simpson.
Los hallazgos se publicaron en la edición en línea del 16 de noviembre de la revista “Plos One”.
