NUEVA YORK (HealthDay News).— La cirrosis hepática avanzada puede llevar el contenido de amoníaco en la sangre a niveles peligrosos, pero saltarse la carne a la hora de comer ayudaría a revertir esa situación, muestra reciente investigación.
“Fue emocionante ver que incluso pequeños cambios en la dieta, como ingerir una comida sin carne de vez en cuando, podrían beneficiar al hígado al reducir los niveles nocivos de amoníaco en los pacientes con cirrosis”, señaló el autor principal del estudio, Jasmohan Bajaj, gastroenterólogo de la Universidad de la Mancomunidad de Virginia.
Como explicó el equipo de investigación, las bacterias en el intestino generan automáticamente amoníaco a medida que ayudan al cuerpo a digerir los alimentos. En las personas con hígados sanos, el órgano toma ese amoníaco y lo envía a los riñones, donde se excreta inofensivamente a través de la orina.
Sin embargo, la cirrosis afecta la capacidad del órgano para procesar el amoníaco y éste se acumula de manera tóxica.
El amoníaco puede incluso viajar al cerebro y desencadenar confusión o delirio. Eso se llama encefalopatía hepática y sin tratarse puede llevar al coma y la muerte.
La dieta desempeñaría un papel importante en estos procesos, porque las dietas occidentales bajas en fibra y altas en carne y carbohidratos aumentan los niveles de amoníaco producido por el intestino.
Entonces, ¿qué pasaría si la carne fuera eliminada de la ecuación?
En el nuevo estudio participaron 30 adultos carnívoros tratados por cirrosis en el Centro Médico de la VA de Richmond. Se les pidió que consumieran una comida que contuviera uno de tres tipos de hamburguesas: una hecha de una mezcla de cerdo y ternera, otra con un sustituto vegano de la carne y una tercera con una receta vegetariana de “hamburguesa de frijoles”.
El nivel de proteína de las tres hamburguesas era el mismo: 20 gramos. Las hamburguesas se servían con papas fritas bajas en grasa y pan integral, sin aderezo.
Unas horas después de la comida, Bajaj y sus colegas usaron marcadores específicos de aminoácidos en la sangre para medir los niveles de amoníaco en la sangre.
Los pacientes que se quedaron con la hamburguesa de carne tenían niveles más altos de amoníaco en la sangre que los que consumieron cualquiera de las hamburguesas a base de plantas.
“Puede ser muy difícil hacer cambios dietéticos y conductuales a largo plazo”, reconoció el doctor Bajaj, pero “nos preguntamos si hacer un cambio ocasional podría ser una opción para estos pacientes”.
“Los pacientes hepáticos con cirrosis deben saber que hacer cambios positivos en su dieta no tiene por qué ser abrumador o difícil”.
El grupo de estudio era muy pequeño, por lo que el equipo de Richmond enfatizó que los hallazgos son preliminares. Aun así, creen que no está de más que los médicos transmitan los nuevos hallazgos a los pacientes con cirrosis y los animen a alejarse de la carne.
Los hallazgos se publicaron en la revista “Clinical and Translational Gastroenterology”.
Cirrosis Alimentación
Sustituir la carne de la dieta de cuando en cuando beneficiaría a personas con cirrosis.
Preliminares
El grupo de estudio del doctor Jasmohan Bajaj era muy pequeño, por lo que el equipo de investigadores enfatiza que los hallazgos son preliminares.
Sugerencia
Aun así, creen que no está de más que los médicos transmitan los hallazgos a pacientes con cirrosis y los animen a alejarse de la carne.
