La enfermedad cerebrovascular es una de las principales causas de discapacidad en el mundo, pero hay maneras de modificar el riesgo que esto significa con un adecuado control de males como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto, y también acudiendo a tiempo a recibir atención ante síntomas que alertan de este padecimiento súbito.
El doctor Héctor Valdez Ruvalcaba, neurólogo vascular, explica la manera de prevenir este problema y cómo saber si se está experimentando un evento vascular cerebral (EVC).
El médico señala que la enfermedad vascular cerebral es la primera causa de discapacidad en el mundo y es un padecimiento que impacta de manera profunda a la persona por su severidad y secuelas.
Indica que no hay estadísticas muy precisas sobre esta enfermedad, ya que varían de acuerdo con el tipo de población, pero se cree que de cada dos mil adultos que se valoran unos 100 tendrán una historia de enfermedad cerebrovascular, y de éstos entre 5 y 10, un infarto cerebral.
Resalta que la enfermedad tiene factores de riesgo modificables y no modificables. Entre los modificables está llevar un buen control de la hipertensión y la diabetes, y entre los no modificables figura la edad, ya que a mayor edad mayor riesgo.
No obstante, alerta que la enfermedad puede ocurrir en diversos rangos de edad, incluso en pacientes considerados jóvenes (de menos de 55 años), por una arritmia cardíaca, migraña con aura o con disección arterial, algo que ocurre cuando la arteria se daña y la característica anatómica de la arteria genera coágulos, que a su vez pueden causar los infartos cerebrales.
En los adultos mayores de 55 años las causas del EVC se dan como consecuencia de la diabetes y la hipertensión mal controladas, y porque en general esos dos padecimientos causan daño microvascular, lo que da lugar a infartos.
El doctor Héctor Valdez destaca la estrategia Camaleón como una de las campañas para identificar el EVC y salvar vidas. Fue creada en 2016 por Miguel Barbosa, médico de Costa Rica, y el nombre es un acrónimo de Cara colgada, Mano pesada, Lengua trabada y “ON” (encendido, en inglés) en alusión al llamado a ponerse en acción para recibir atención médica oportuna.
Y es que resalta que lo más importante en el EVC es el tiempo, pues cuando se logra detectar el inicio de los síntomas se puede dar un tratamiento de reperfusión para salvar la vida y librar de las secuelas del infarto.
La principal consecuencia del EVC es que los pacientes pierden la movilidad en la mitad del cuerpo, puede ser la parte derecha o la izquierda, dependiendo de dónde se registró el infarto, pero cuando se trata adecuadamente y a tiempo las personas son capaces de volver a caminar.
El médico manifiesta que los síntomas suelen presentarse de forma súbita y se puede tener uno o todos juntos. Cuando el o los síntomas ocurren se tiene una ventana de cuatro horas y media para tratar el infarto y evitar las secuelas severas.
Pacientes que no son atendidos a tiempo suelen tener alteración en el lenguaje, pueden entender, pero no emitir palabras; de igual manera se pueden presentar secuelas visuales, dependiendo del área que se infarte, y otra secuela neurológica es la debilidad. El tratamiento que se da a cada paciente es individualizado y depende del período de ventana, es decir si llegó al hospital antes de 4.5 horas de iniciados los síntomas. Hay dos opciones de terapia: la trombólisis intravenosa, mediante la cual se pasa un medicamento en la vena obstruida para romper el coágulo que está obstruyendo el flujo de sangre, y la trombectomía mecánica, que se realiza en la sala de hemodinamia y consiste en un estudio para identificar el lugar donde está el coágulo, y una vez ubicado se retrae manualmente. Reitera que la enfermedad vascular cerebral es bastante común y una de las principales causas de discapacidad en el mundo, por lo que para prevenirla hay que evitar el sedentarismo, el tabaquismo y las enfermedades antes citadas, pues esto puede cambiar el panorama en términos generales y evitarse un infarto a largo plazo.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
En internet
Hay aplicaciones tecnológicas que evalúan la amenaza de padecer un infarto cerebral al determinar si se tienen niveles elevados de lípidos (colesterol y triglicéridos), diabetes o hipertensión, y a partir de esto calculan los factores de riesgo.
