Las manos suelen ser la carta de presentación del paciente reumático, en ellas encontramos cambios variables dependiendo del inicio y duración de la enfermedad, actividades laborales, recreativas y diversos mecanismos patogénicos.
Al examinar la mano del paciente percibimos inflamación en las articulaciones (sinovitis), deformidades por subluxación articular y formación de nódulos de Heberden en las partes distales de los dedos (dolorosos en su inicio), característicos de la osteoartritis.
La muñeca y la mano son zonas importantes en la exploración física para el reumatólogo dado que muchas enfermedades reumáticas afectan esta región anatómica desde el inicio de la enfermedad.
La identificación de estos cambios permite desde la primera visita médica orientar el diagnóstico, que debe confirmarse con los estudios de laboratorio y de imágenes (radiografía convencional y ultrasonido, entre otros medios de diagnóstico).
La patología de las manos es muy variada, participan: hueso, tendones, ligamentos, articulaciones, tejido celular subcutáneo, sistema vascular y nervioso, músculos, fascias, tejido conjuntivo (ejerce funciones de soporte en los distintos órganos), fibrocartílago (meniscos), nervios periféricos y piel.
Los mecanismos etiopatogénicos pueden ser degenerativos, inflamación local o generalizada (sistémica) y autoinmunes, entre otros. La participación de estos elementos es compleja, de ahí la importancia de identificar la enfermedad en etapa temprana y el mecanismo por el cual se produce daño en la articulación o en las cercanías de la misma.
Cambios observables
Es fácil reconocer los cambios en manos en la artritis reumatoide, donde la inflamación predomina afectando muñecas, dedos con subluxaciones de las articulaciones metacarpofalángicas (nudillos de los dedos) y deformidades en cuello de cisne y botón de camisa.
En la osteoartritis hay presencia de nódulos de Heberden a nivel de las articulaciones interfalángicas distales con dolor en su etapa de formación.
En la esclerosis sistémica (esclerodermia) hay engrosamiento de la piel y pérdida de elasticidad de la misma, fibrosis del tejido conjuntivo y vasculopatía.
En la artropatía psoriásica hay cambios en las partes distales y uñas.
En la gota se presentan depósitos de ácido úrico.
En el lupus eritematoso sistémico, el dolor e inflamación articular de las manos se presenta en el 90% de los casos.
La dermatomiositis y vasculitis cutánea también pueden dar manifestaciones clínicas en las manos en la infancia; la artritis idiopática juvenil es la artropatía más frecuente y ocasiona inflamación y deformidad de las articulaciones de las manos.
En las enfermedades reumáticas el sitio anatómico más frecuentemente afectado son las muñecas y las manos, estos cambios pueden ser claves para establecer el diagnóstico.
El examen cuidadoso de las manos y las observaciones de las mismas por el paciente ayudan a establecer un diagnóstico temprano con un mejor pronóstico.
Recuerda, en las enfermedades reumáticas: “cuidado hoy, curación mañana”.
Reumatólogo, socio titular de la Academia Nacional de Medicina, coordinador del grupo de autoayuda Núcleo Familiar del Paciente Reumático. drjosea.cetinam@gmail.com
