El 95% de los niños que nacen con pérdida auditiva tienen padres oyentes, sin antecedentes de algún problema de este tipo, por esa razón es importante realizar el tamiz auditivo al nacer, a fin de permita detectar en una etapa temprana cualquier situación de advertencia.

Esto es vital para ofrecer al menor alternativas que le ayuden a escuchar, lo que es indispensable para su desarrollo y para tener una mejor calidad de vida.

Así lo considera la doctora Lilian Flores Beltrán, especialista en rehabilitación auditiva y doctorada en Pedagogía, quien señala al Diario que la causa de la pérdida auditiva es multifactorial, aunque la razón más importante es la genética o al menos lo más común.

Precisa que el 95% de los niños que nacen con pérdida auditiva, no solamente en México, sino en todo el mundo, tienen padres oyentes, de familias que carecen de antecedentes de sordera.

Sin embargo, hay otros tipos de etiologías o causas de la pérdida auditiva, como cuando la madre tiene problemas en el embarazo, sobre todo en los tres primeros meses de gestación, o cuando en el parto el bebé presenta una anoxia, es decir, deja de respirar un momento.

También puede deberse a infecciones, como la meningitis. En este caso, la pérdida auditiva no es resultado de la enfermedad, sino de algunos medicamentos que se prescriben para combatirla.

Incluso puede ser un factor la infección de oído, una otitis mal tratada. La doctora Flores Beltrán indica que hay medicamentos ototóxicos que se intenta prescribir lo menos posible, pero que a veces es necesario hacerlo cuando se tiene que decidir entre la posibilidad de la pérdida del oído o la vida.

“La exposición prolongada al ruido es una de las causas de los problemas de audición, por eso en fábricas y lugares con mucho ruido se intenta que los trabajadores estén protegidos”.

Examen de interés

Resalta la importancia del tamiz auditivo neonatal para poder diagnosticar a tiempo si hay un problema de audición. Es un estudio sencillo que se realiza mediante emisiones otacústicas; no es invasivo, ni doloroso y sí debe contarse con él y hacerse en todos los hospitales donde hay maternidades.

Si se detecta que hay problemas en el niño, lo conducente es pedir que la familia regrese al mes con el bebé para hacerle estudios más profundos.

Lo ideal es que, si se confirma que hay pérdida auditiva al nacer, dependiendo de si es severa o profunda a los tres meses de edad ya se coloquen audífonos, con la intención de empezar a esa edad con la rehabilitación del menor y orientar a la familia sobre lo que debe hacer, pues el niño debe estar en un ambiente auditivo.

La doctora Flores apunta que la detección temprana es sumamente importante, porque hay un período crítico de neuroplasticidad cerebral, que va de los cero a tres años y medio o cuatro años, tiempo en el que se debe “echar a andar” al cerebro.

“El problema es en los oídos y hay diferentes tipos de sordera, pero la dificultad máxima es que ese sonido, ese lenguaje no va a llegar al cerebro. Con ese proceso se aprende a desarrollar el lenguaje, la escritura, la lectura. Si el diagnóstico se hace a los dos años de edad, el menor ya perdió todo ese tiempo (de desarrollo), porque en edad auditiva tiene cero años”.

Ejemplifica que a los seis meses un bebé al que se le llama por su nombre sabe que es a él a quien se dirigen y voltea hacia la fuente de la voz. A los 9 meses, si se le pide que aviente un beso ya entiende de alguna manera; al año desarrolla las primeras palabras, pero si se pierde este período tan importante de formación porque la sordera se diagnostica a los cuatro o cinco años es difícil que el menor pueda desarrollar un lenguaje oral.

Con las tecnologías que hoy existen, una detección temprana, orientando bien a la familia y una correcta rehabilitación hacen que el niño sea productivo y se incorpore a la sociedad.

“Si esto se da cuando son más grandes es más difícil, se presentan problemas de cognición, en la escuela están retrasados y en el futuro obtendrán trabajos en que se les pagará de acuerdo con sus habilidades. Es triste, porque a lo mejor son niños con potencial e inteligencia, pero no pudieron desarrollar esa inteligencia”, apunta.

La doctora Flores Beltrán reitera que desde los tres meses de edad se deben colocar audífonos a los menores y los implantes cocleares, a partir de los seis meses. Lo ideal, señala, es que sean trasplantes bilaterales.

La especialista afirma que se han hecho estudios longitudinales en los que a los siete años el menor que recibió una atención temprana tiene un desarrollo prácticamente normal, no se percibe la pérdida auditiva, puede aprender varios idiomas y estudiar lo que quiera.

Detalla que cualquier persona que tiene un buen nivel de lenguaje, una buena capacidad de oratoria, es alguien que escuchó 21 mil palabras por día (por minuto una persona dice 200 palabras en promedio).

Sin embargo, no son muchos quienes tienen conciencia de esto, “no nos damos cuenta del impacto tan grande que tiene”, opina.

Con respecto a la rehabilitación, algo que debe hacerse después de colocar unos audífonos y un implante coclear, advierte que no ocurre como con los lentes de graduación, que se colocan en el rostro y listo, “o te operan de catarata y recuperas la vista; con el oído es diferente, el cerebro debe aprender a escuchar”.

Por esa razón se hace el trabajo con los padres, que entran a la sesión de terapia de sus hijos y aprenden estrategias para ayudarlos a desarrollar la escucha y que sea significativa, pues es lo que permitirá un desarrollo de la percepción auditiva, como el lenguaje, y cerrar la brecha entre edad cronológica y edad auditiva.

Comparte que los niños que son implantados a los seis meses, al año y medio o dos años, si bien no tienen todo el lenguaje, sí tienen todo el desarrollo de un niño de su edad, lo cual ocurre cuando se usa la tecnología adecuada. Las revisiones son cada cuatro meses y al entrar a la escuela a fin de comprobar que todo va bien.

El tiempo de terapia de rehabilitación auditiva puede ser de dos a tres años.

Diferente en adultos

La doctora Lilian Flores, quien es directora de rehabilitación de Med-El Zona Norte, externa que cuando un adulto es el que sufre la pérdida auditiva, y por lo tanto ya contaba con un lenguaje ya desarrollado, el trabajo es más rápido, pero los objetivos son los mismos.

En los adultos también es importante la terapia, porque de otra manera hay aislamiento social y problemas emocionales. Un porcentaje importante de personas con pérdida auditiva afrontan posteriormente un deterioro cognitivo importante.

Puntualiza que los implantes cocleares están diseñados para usarse toda la vida, lo que se cambia es la parte externa, que son los procesadores que se van mejorando y modernizando, y que son compatibles con los teléfonos, de manera que la persona puede instalar en su celular un programa cuando va a un concierto o un lugar con mucho ruido, contestar llamadas, entre otros.

Hace un llamado a los padres y a las personas en general a estar atentas, pues si sienten un cambio en la audición no deben achacarlo a la vejez; si hay un deterioro, deben acudir a un audiólogo o médico para evaluación y saber qué está pasando.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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