NUEVA YORK (HealthDay News).— El cansancio extremo, la pérdida muscular y el estrés psicológico son efectos secundarios bien conocidos de la quimioterapia que salva la vida de pacientes con cáncer de mama.

¿Pero deberían los pacientes ejercitarse en las fases activas del tratamiento?

Un nuevo estudio aporta evidencia adicional de que el movimiento puede ser una de las mejores formas de combatir esos desafíos y mejorar la calidad de vida.

Investigadores del Centro Integral de Cáncer Sylvester de la Universidad de Miami revisaron 21 estudios que involucraron a 3,000 mujeres que recibían quimioterapia por cáncer de mama.

Sus hallazgos —publicados recientemente en “The Lancet Healthy Longevity”— ofrecen evidencia de que hacer ejercicio durante la fase activa de la quimioterapia ayuda a los pacientes a sentirse mejor física y mentalmente cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés.

Al mantenerse activos, los pacientes pueden proteger su cuerpo de algunos de los impactos más duros de sus ciclos de medicación.

“La quimioterapia genera estrés en todos los sistemas del cuerpo”, dice la autora principal LaShae Rolle, investigadora en Sylvester. “La calidad de vida se convierte en un resultado central durante el tratamiento, no algo que se deba considerar solo después de que termina”.

Las mujeres a las que se les prescribieron programas estructurados de ejercicio durante el tratamiento obtuvieron mejorías significativas en su calidad de vida en comparación con aquellas que recibieron solo la atención estándar.

Los beneficios incluyeron mejoras en la salud física, emocional y mental.

Todo tipo de ejercicio —aeróbico, de fuerza y combinado— resultó beneficioso.

Esta flexibilidad permite a los pacientes elegir actividades que se ajusten a sus niveles fluctuantes de energía en diferentes momentos de su ciclo de tratamiento.

Los investigadores afirman que el ejercicio durante el tratamiento puede reducir el cansancio, mejorar el funcionamiento físico, apoyar la salud mental y el bienestar emocional, y contribuir a que los pacientes mantengan su independencia.

Los expertos enfatizan que esto no se trata de correr maratones ni de exigirse hasta el punto del agotamiento, sino de encontrar una forma sostenible de mantener el cuerpo en movimiento.

“El ejercicio durante el tratamiento no debería resultar rígido ni intimidante”, indica la coautora Tracy Crane, directora de medicina del estilo de vida en Sylvester.

El factor más importante es que la actividad sea segura, realista y adaptada a cada persona.

“Estos hallazgos son coherentes con las recomendaciones de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica”, escriben los autores. “Los clínicos deberían considerar recomendar tanto ejercicio aeróbico como ejercicio combinado de fuerza y aeróbico”.

De un vistazo

Impacto positivo

Investigadores afirman que el ejercicio al recibir quimioterapia puede reducir el cansancio, mejorar el funcionamiento físico, apoyar la salud mental y el bienestar emocional, y contribuir a que los pacientes mantengan su independencia.

Sin exagerar

Aclaran que no se trata de correr maratones ni de exigirse hasta el punto del agotamiento.

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