BUNIA, República Democrática del Congo (AP).— El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) expresó abiertamente su preocupación ayer por la “magnitud y la rapidez” de la propagación del brote del virus relacionado con el ébola en la República Democrática del Congo, donde las autoridades reportan un fuerte aumento de muertes sospechosas —al menos 134— y más de 500 posibles casos.
El virus se propagó sin ser detectado por semanas después de la primera muerte conocida, ya que las autoridades hicieron pruebas para una cepa más común que dieron negativo, admitieron expertos en salud y trabajadores humanitarios.
Para el virus Bundibugyo que se ha detectado no se cuenta con medicamentos ni vacunas aprobados.
El ministro de Salud del Congo, Samuel Roger Kamba, dijo en una conferencia de prensa que se habían tratado 69 casos y que 134 personas han muerto desde que comenzó el brote.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que está “profundamente preocupado por la magnitud y la rapidez de la epidemia”, y agregó que la agencia de salud de la ONU convocaría a su comité de emergencia.
Señaló como motivos de alarma la aparición de casos en zonas urbanas, las muertes de trabajadores sanitarios y un importante movimiento de población.
Sin paciente cero
La OMS declaró el brote de ébola como emergencia de salud pública de importancia internacional, lo que requiere una respuesta coordinada. Se estaban enviando recursos a las dos provincias afectadas cerca de la frontera con Uganda, que ha reportado la muerte de una persona que viajó desde el Congo.
El jefe del equipo de la OMS en el Congo declaró que las autoridades todavía no han identificado al paciente cero del actual brote.
La doctora Anne Ancia indicó que la vacuna Erbevo, que fue utilizada para combatir un tipo diferente de ébola, estaba entre los biológicos que se consideraban para un posible uso.
Pero incluso si esa u otra es aprobada, tardaría dos meses en estar disponible. Por ahora, agregó Ancia, ni los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ni los Centros para el Control de Enfermedades de África se encontraban sobre el terreno, pero otras organizaciones sí, incluidas Médicos Sin Fronteras y la Cruz Roja.
Esperaba un largo camino por delante: “No veo que en dos meses hayamos terminado con este brote”.
En Congo se han confirmado casos en la capital de la provincia de Ituri, Bunia; Goma —capital de Kivu del Norte, en manos de rebeldes—, y las localidades de Mongbwalu, Nyakunde y Butembo, donde viven más de un millón de personas.
El doctor Peter Stafford, médico estadounidense, figura entre los casos de contagiados de Bunia, según Serge, la organización cristiana para la que trabaja. Estuvo atendiendo a pacientes en un hospital. Otros tres empleados de Serge que laboraban allí, incluida la esposa de Stafford, no mostraban síntomas de estar afectados.
Congo ha dicho que la primera persona murió por el virus el 24 de abril en Bunia, y el cuerpo fue repatriado a la zona de salud de Mongbwalu, una región minera con amplia población.
“Eso hizo que el brote de ébola se agravara”, dijo Kamba, ministro de Salud.
Cuando otra persona enfermó el 26 de abril, se enviaron muestras a la capital de Congo, Kinshasa, para someterla a análisis, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.
Bunia está a más de 1,000 kilómetros en un país con algunas de las peores infraestructuras del mundo. Las muestras de Bunia se analizaron inicialmente para el tipo más común de ébola, la variedad de Zaire, explicaron funcionarios congoleños. Dieron negativo, recordó el doctor Richard Kitenge, jefe de incidentes de ébola en el Ministerio de Salud, y las autoridades locales asumieron que no era el virus.
Solo los laboratorios en Kinshasa y Goma, que ahora está controlada por el grupo rebelde M23 respaldado por Ruanda, tienen la capacidad de realizar pruebas para el virus Bundibugyo.
Benjamin Mbonimpa, secretario permanente del M23, manifestó a periodistas que el gobierno rebelde había establecido puntos de entrada y salida en la ciudad y asumiría la responsabilidad de cubrir los servicios funerarios en caso de que continuara la propagación.
“Nuestra prioridad es proteger a la población dentro de nuestra jurisdicción y exhortamos a la gente a reanudar sus actividades diarias”, apuntó.
El martes 5, la OMS fue alertada de unas 50 muertes en Mongbwalu, incluidas las de cuatro trabajadores sanitarios. La primera confirmación de ébola llegó el jueves 14 pasado.
“Nuestro sistema de vigilancia no funcionó”, reconoció Jean-Jaques Muyembe, un virólogo del Instituto Nacional de Investigación Biomédica.
“El laboratorio de Bunia (…) debería haber seguido buscando y enviado las muestras al laboratorio nacional. Algo salió mal allí. Por eso terminamos en esta situación catastrófica”.
Integrantes del Parlamento y senadores estaban al tanto de que “había muertes y no se decía nada”.
Matthew M. Kavanagh, director del Centro de Política y Política de Salud Global de la Universidad de Georgetown, criticó la decisión anterior del gobierno de Trump de retirarse de la OMS y hacer profundos recortes en la ayuda exterior, “el mismo sistema de vigilancia destinado a detectar estos virus temprano”, dijo.
El Departamento de Estado de Estados Unidos rechazó las críticas, diciendo que actuó de inmediato y ya ha proporcionado 13 millones de dólares en asistencia para la respuesta.
Raro tipo de ébola
El ébola es muy contagioso y puede contraerse a través de fluidos corporales como vómito, sangre o semen. La enfermedad que causa es rara pero grave y a menudo mortal. En el brote de hace más de una década que mató a más de 11,000, muchos se infectaron mientras lavaban cuerpos durante funerales comunitarios.
“El ébola es en gran medida una enfermedad de la compasión en el sentido de que afecta a las personas que tienen más probabilidades de estar cuidando a los enfermos”, dijo el doctor Craig Spencer, profesor asociado de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Brown que sobrevivió al ébola hace más de una década después de contagiarse en Guinea.
El ébola causa fiebre, dolor de cabeza, dolor muscular, debilidad, diarrea, vómitos, dolor de estómago y sangrado o moretones inexplicables.
La gravedad de los síntomas y el aumento de casos estaban alimentando una creciente sensación de pánico en los barrios de Bunia.
“Conozco las consecuencias del ébola, sé cómo es”, dijo Noëla Lumo, una residente de Bunia. Anteriormente vivió en Beni, una región afectada por brotes anteriores. Cuando se enteró del último brote, Lumo comenzó a hacer mascarillas protectoras a mano.
El este de Congo desde hace tiempo enfrenta una crisis humanitaria y la amenaza de grupos armados que han matado a decenas y desplazado a miles en Ituri en el último año. Ituri ya tenía más de 273,000 personas desplazadas de una población de 1.9 millones, según la ONU.
Se ha pedido al personal de la ONU que trabaje desde casa y evite el contacto físico y las zonas concurridas, dijo un funcionario de la ONU con sede en Bunia, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar públicamente sobre el tema.
El desafío más importante es romper la cadena de transmisión del virus, dijo Muyembe.
“De las 17 epidemias que hemos experimentado, 15 se controlaron simplemente aplicando medidas de salud pública”, dijo. “La enfermedad se transmite a través del contacto con fluidos corporales. Si evitas este contacto, rompes la cadena de transmisión y la epidemia se detiene”.
De un vistazo
Recortes
Expertos cuestionaron los recortes de apoyo internacional a la atención de epidemias porque consideran que debilitaron la detección temprana de enfermedades peligrosas en países con sistemas sanitarios frágiles.
Altamente peligroso
El virus del ébola puede transmitirse mediante sangre, vómito y otros fluidos corporales, especialmente en cuidados o funerales donde hay contacto cercano frecuente.
Síntomas
Los enfermos pueden presentar fiebre, debilidad, dolor muscular, diarrea, vómitos y sangrados inesperados. Especialistas explicaron que evitar el contacto con fluidos ayuda a detener los contagios, ya que permite cortar la propagación del virus.
