Factores como la alimentación, la genética, la actividad física, el entorno, las condiciones socioculturales y el estilo de vida influyen en la longevidad de una población. Sin embargo, hay elementos que la ciencia aún no logra entender del todo y que siguen siendo motivo de estudio para los investigadores.
De esto se trató la conferencia magistral “¿Cómo llegar a ser centenario siguiendo los principios de vivir en la zona azul?”, del profesor Michel Poulain, demógrafo y pionero en la investigación de zonas azules, quien habló de su investigación y experiencias en torno al envejecimiento y las regiones donde la gente vive más tiempo.
La charla se llevó al cabo ayer en el auditorio “Eduardo Urzaiz Rodríguez” de la Facultad de Educación de la Universidad Autónoma de Yucatán, donde se dieron cita integrantes de la Universidad de los Mayores después del encuentro que tuvieron con el especialista, con quien pudieron convivir y externar sus dudas e inquietudes.
El especialista inició su ponencia partiendo de que “la población en el mundo está envejeciendo”. Explicó que este proceso no es solo individual, sino también colectivo y ya representa un reto importante para las sociedades actuales.
Para contextualizar cómo fue que se interesó por el tema, dijo que primero pasó de la astrofísica a la demografía, un cambio que comenzó cuando decidió estudiar la historia de su propia comunidad. “Cuando escribes la historia de la aldea, tienes que conocer a la persona más vieja de la aldea”.
Ese acercamiento lo llevó a interesarse por las personas longevas y enfocar su trabajo en el estudio de los centenarios.
Uno de los puntos en los que insistió fue que se debe dar importancia a la validación de la edad real de quienes superan los 100 años. Con base en su experiencia investigando en países como Georgia —entre Europa del Este y Asia— y China, no todos los casos de centenarios son verificables.
“Es muy importante estar seguros de que los centenarios tienen exactamente 100 años”. Esto, indicó, se debe a que muchos registros pueden estar equivocados o haber sido exagerados.
Su investigación marcha entre dos enfoques. Por un lado, la longevidad individual, que analiza caso por caso. Por el otro, la longevidad poblacional, que observa regiones completas en que se concentran personas que viven más años.
“La longevidad individual es muy interesante para la ciencia, pero la longevidad poblacional es todavía más importante”, señaló.
Es precisamente este segundo enfoque en el que se desarrolla el concepto de las llamadas zonas azules, lugares en los que se detecta una mayor concentración de personas longevas.
Según explicó Poulain, en estos sitios se comparten condiciones similares de vida, entorno y hábitos.
A partir de sus observaciones, identificó varios factores asociados a la longevidad, entre ellos la alimentación, el ambiente, la actividad física, las condiciones socioculturales y la genética. Sin embargo, también reconoce que existe una parte que no se puede explicar con claridad.
“En la ciencia y en la medicina todavía hay mucho que entender”, reconoció. Incluso, afirmó que como parte de estos estudios hay elementos que aún no pueden definirse con claridad.
En ese sentido, cuestionó la idea de buscar soluciones extremas o inaccesibles para alargar la vida.
“Nunca voy a promover un tratamiento que cubra a toda la población”, manifestó, al considerar que muchas de estas propuestas no son viables para la mayoría.
El investigador insistió en la importancia de los hábitos cotidianos: “Comer localmente, semanalmente y venir del área cercana”. Aclaró que no hay una dieta única, sino patrones comunes basados en lo natural.— Karla Acosta Castillo
