La ameba “comecerebros”, cuyo nombre científico es Naegleria fowleri, es una bacteria que, en casos extremadamente raros, provoca una infección mortal llamada meningoencefalitis amebiana primaria (MAP).
El tema cobró relevancia en Yucatán, cuando a inicios de septiembre, se diera a conocer la muerte de un hombre de 34 años que trabajaba en un lago artificial dentro de un centro comercial; días después, autoridades estatales confirmaron la presencia del microorganismo en el lugar.
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¿Qué es la ameba comecerebros y dónde se encuentra?
Naegleria fowleri es una ameba microscópica de vida libre que está naturalmente en el ambiente, sobretodo en sitios de agua dulce y templada, además de sedimentos, como por ejemplo:
- Lagos, ríos y estanques.
- Aguas termales.
- Otros cuerpos de agua dulce templada.
- Agua con mantenimiento o desinfección insuficiente en determinados espacios recreativos.
- Sedimentos de cuerpos de agua dulce.
La ameba se desarrolla mejor en ambientes cálidos; su riesgo está relacionado principalmente con actividades que permiten que el agua contaminada entre por la nariz.
¿Por qué se le llama ameba comecerebros?
Este título se le dio porque cuando la bacteria consigue entrar por la nariz y llegar al cerebro, puede destruir tejido cerebral y provocar una inflamación grave.
De acuerdo con los Centros de para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) el término médico de la infección es meningoencefalitis amebiana primaria (MAP).
¿Cómo se contagia la ameba comecerebros?
De acuerdo con un artículo del Indian Journal of Microbiology es importante entender que la única forma de contagio de la Naegleria fowleri es por la nariz; beber e ingerir agua contaminada con este parásito NO desarrolla la infección.
Además, según el mismo medio, tampoco hay fuentes ni pruebas que confirmen un contagio de persona a persona, ni a través de vapor o gotitas contaminadas.
Ameba comecerebros: síntomas y cuánto tardan en aparecer
Los primeros síntomas de la infección provocada por la Naegleria fowleri no aparecen de inmediato; de acuerdo con los CDC suelen presentarse cinco días después de la exposición e incluso pueden confundirse con otras enfermedades. Los síntomas más comunes son:
- Dolor de cabeza intenso.
- Fiebre.
- Náuseas.
- Vómitos.
Cuando la enfermedad se agrava y va avanzando pueden presentarse estos otros padecimientos:
- Rigidez en el cuello.
- Confusión.
- Desorientación.
- Dificultad para prestar atención.
- Pérdida del equilibrio.
- Alucinaciones.
- Convulsiones.
- Coma.
La infección puede avanzar rápidamente y, según reportes de los CDC, la muerte puede ocurrir entre uno y 18 días después del comienzo de los síntomas; en promedio, el fallecimiento se da alrededor del quinto día.
Recuerda que para confirmar la presencia del parásito se requiere un examen microscópico que se realiza en laboratorio; lamentablemente, al tratarse de infecciones inusuales y difíciles de detectar, muchas veces el diagnóstico llega después de que la persona ha muerto.

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¿Cuándo ir al hospital tras síntomas de la ameba comecerebros?
Los CDC recomiendan buscar atención médica inmediata en caso de tener síntomas como fiebre, dolor de cabeza, vómitos o rigidez en el cuello, sobre todo si la persona estuvo nadando, buceando o tuvo algún tipo de contacto con agua dulce templada.
También se recomienda acudir a urgencias en caso de que la persona se haya realizado lavados nasales con agua que no haya sido destilada ni tratada correctamente debido a que también se han confirmado infecciones de Naegleria fowleri por esta vía.
¿Cómo evitar contraer la ameba comecerebros?
Según lo publicado por el Indian Journal of Microbiology estas son algunas medidas que pueden disminuir el riesgo de contagio de la ameba comecerebros:
- Protección nasal al nadar: Usar pinzas nasales al saltar o bucear en piscinas, lagos, ríos o estanques de agua dulce templada.
- Evitar sumergir la cabeza: No meter la cabeza bajo el agua en aguas termales o fuentes naturales calientes.
- No remover el fondo: Evitar excavar o remover el sedimento en aguas dulces poco profundas, donde suele alojarse el microorganismo.
- Lavados nasales seguros: Al realizar irrigaciones de los senos paranasales, utilizar únicamente agua destilada, esterilizada o agua de la llave hervida previa y adecuadamente enfriada.
¿La ameba comecerebros tiene cura?
Respecto al tratamiento para la ameba comecerebros es importante aclarar que, al ser una enfermedad poco común, el diagnóstico es complicado debido a que los primeros síntomas son similares al de otras infecciones.
Lo que sí es un hecho es que la meningoencefalitis amebiana primaria que provoca la bacteria requiere atención médica inmediata y aunque sí hay medicamentos para combatir la Naegleria fowleri, la eficacia de estos sigue siendo difícil de determinar debido al número reducido de casos y a la elevada mortalidad.
Por ello, no existe un tratamiento comprobado que deba utilizarse por cuenta propia ante un posible contagio de la ameba comecerebros.
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Muere en Mérida un hombre a causa de la ameba comecerebros
Un instructor de deportes acuáticos de 34 años murió en Mérida, Yucatán, el pasado 8 de septiembre a causa de Naegleria fowleri, la ameba comecerebros. El hallazgo fue confirmado por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) y las autoridades locales.
El paciente habría contraído la infección en un lago artificial ubicado dentro de un centro comercial de la capital yucateca. Ante este hecho, el gobierno estatal implementó las siguientes medidas:
- Clausura inmediata: El cuerpo de agua permanece fuera de operación mientras continúan las labores sanitarias.
- Sin riesgo generalizado: Se aclaró que dicho lago no tiene conexión con la red de agua potable ni con otros espacios recreativos.
Aunque la meningoencefalitis provocada por la Naegleria fowleri es un padecimiento extraño, la velocidad de su propagación exige extrema prudencia.
La clave para reducir el riesgo radica en la prevención básica al acudir a lugares de agua dulce así como en piscinas y en la consulta médica oportuna si se manifiestan síntomas tras haber estado expuesto.
